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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 21
    Junio
    2015

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    Tantas pequeñas historias

    La mujer que está a mi lado estornuda. El aire acondicionado de los autobuses enfría en exceso.

    Peor es en los cines, le digo. Como no vayas con chaqueta, llega incluso a ser incómodo permanecer sentado dos horas.

    Por desgracia, me contesta, yo no voy al cine desde hace más de cincuenta años. Tener un bar te convierte en un esclavo, y no he podido disfrutar del tiempo suficiente para ir al cine, con lo que me gustaba, cuando era joven. Y ahora que tengo tiempo ya no me apetece. Además tendría que ir sola, porque mi marido murió después de jubilarse.

    Y entonces empieza a contarme con una voz teñida de añoranza los nombres de los cines a los que acudía las tardes de los domingos: Fantasio, Oriental, Capitol, ABC, Hispania, Avenida, Rialto, Rívoli, Capitol, Lírico, Astoria.

    Después, me dice melancólicamente, paseábamos por el paseo del Borne para buscar novio: los jugadores del Mallorca, muy codiciados, que solían merodear por el local del club, en la Plaza de las Tortugas; o los soldados, siempre numerosos, tan parecidos, agotando sus horas de permiso.

    Un señor que está sentado delante de nosotros se gira y nos dice que nos está escuchando mientras hablamos, y que si lo hace es por el interés que lo que decimos tiene para él.

    Fíjense, dice, con voz lenta, pero llena de calidez, que yo era uno de los trabajadores del cine Rívoli el día de la inauguración. Y ya casi nadie se acuerda de que aquel mismo día, el de la inauguración del cine, se produjo una muerte accidental. Un hombre se había colado sin pagar, y se metió por la parte de arriba, con tal mala fortuna que el falso techo cedió, y murió a causa de la caída.

    La conversación deriva hacia las circunstancias por las que los dos viajeros llegaron a Palma. Tanto él como ella nacieron en Jaén, y vinieron con sus familias respectivas a finales de los cuarenta. Él, a buscar trabajo; ella, con su madre, a cambiar de aires después de que su padre fuera fusilado, acusado de comunista. Y mi madre siempre me decía: tu padre era republicano, no comunista.

    El hombre y yo nos despedimos en la acera,y antes de seguir hacia adelante miro a la mujer que desde hace más de cincuenta años no ha vuelto a ir al cine.

     

    Apostilla.- Es de suponer que el control de la temperatura se rige por normas, pero las normas han de ser sometidas a un examen crítico. Aunque, bien pensado,la espoleta de la conversación ha sido este ligero descontrol de las ordenanzas que ha provocado el estornudo de mi compañera de viaje.

     

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