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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 03
    Julio
    2013

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    Sobre la importancia de la colocación de los bancos en las calles

    Estoy sentado al atardecer en uno de los bancos pequeños de la calle Sant Miquel, abstraído y sin pensar en nada, mirando cómo pasa la gente. Ciutat a esta hora está muy viva, y la mayoría de paseantes parece no ir a ningún sitio. De repente en el banco de enfrente se sientan un hombre y su perro, pero ni el uno ni el otro parecen cansados. Se han sentado como si el banco hubiera sido un imán, y el perro se ha de conformar con una mínima superficie, en el borde de la izquierda. Empezamos a hablar de las aguas depuradas; del paro juvenil; de Francia, en donde vive su hija. El perro soporta bien la quietud impuesta por su amo, y parece escuchar atentamente nuestra conversación sin un orden preciso, al buen tuntún. Y qué decisivo es el escenario para cualquier conversación. Cuánta importancia tiene la colocación de los bancos en las calles de las ciudades. Cada uno de estos dos bancos es para una sola persona, y están enfrentados el uno al otro, por lo que la invitación a conversar es casi automática si hay un poco de disposición mutua. Los dos tenemos la misma edad, aproximadamente, y él ha vivido en el norte de África, en donde cumplió el servicio militar. Le tocó vivir la Marcha Verde en el epicentro de los hechos, y la mili le duró más de lo normal. El Aaiún es para mí un nombre que hasta ahora ocupaba uno de los estratos más profundos de mi memoria, pero para entonces yo también estaba haciendo la mili, y empiezo a recordar con precisión detalles de aquellas fechas que de no haber sido por mi acompañante desconocido quizás nunca hubiera revisado. El estrato ha salido de las profundidades y ahora flota y todo lo que hay en él son imágenes que veo como si estuvieran en un álbum. Qué más da, sin embargo, el asunto de la conversación. Cualquier asunto es válido, porque conversar es compartir la experiencia, en un juego que tiene mucho que ver con la necesidad de contar lo que sabemos, lo que hemos aprendido o quizás, simplemente, lo que imaginamos. Pero el perro se mueve con inquietud, como si se empezara a aburrir, así que el dueño interpreta con precisión las señales que le emite, con su lenguaje de gestos y de miradas persuasivas. Le veo alejarse con sus pantalones cortos y su paso rápido, con su perro al lado, y el banco de repente se queda vacío, y yo me voy en sentido contrario, hacia la Plaza Mayor, en donde he oído que va a tocar la Banda Municipal.

     

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