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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 19
    Septiembre
    2013

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    Sin puntos de referencia

    Cuántas veces fui en los años ochenta y noventa por la carretera de Burgos y sin embargo ahora todo me parece diferente. Y no porque me lo parezca sino porque lo es. Las afueras de las ciudades han cambiado a ritmo de vértigo. Los puntos de referencia se disuelven y ya no podemos reencontrarnos con aquel barrio, o con aquella carretera, o con aquel bosque de encinas. Mi hija y yo vamos en el autobús de San Sebastián de los Reyes, que te permite ver los cambios graduales que finalmente han unido la ciudad con el antiguo pueblo, del que apenas se identifican los vestigios cuando el autobús serpentea entre polígonos industriales y calles en las que se alternan los edificios más recientes con los que acogieron a la inmigración de hace cincuenta años. De regreso se ve una panorámica de la ciudad, y al llegar, como una aparición, los cuatro rascacielos en los que divisamos una plataforma con trabajadores que limpian los cristales. Parecen suspendidos entre el cielo y la tierra, dedicados a un trabajo cíclico interminable, porque cuando hayan terminado tendrán que volver a empezar. Pero ocurre lo mismo en las otras salidas. En verano, de camino a Valencia, cuando habíamos dejado atrás definitivamente la ciudad aparecían varios edificios nuevos, rodeados de árboles, con una piscina en el centro, y niños en bicicleta, como si todo aquello fuese un pequeño oasis. Años después, aquellos edificios ya no podían ser identificados, porque habían ido engullidos por una enorme urbanización que ahora se llama Rivas Vaciamadrid. Todo cambia, lo conocido se desvanece o toma otro aspecto, absorbido por la vorágine de lo nuevo. Y sin embargo hay detalles que permanecen, como este hombre que nos habla en el autobús, con una amabilidad que viniendo de Ciutat sorprende agradablemente. Al preguntarle, no sólo nos responde dónde tenemos que parar, sino que adereza su respuesta con todo tipo de detalles y sugerencias, como si las palabras fuesen un don para comunicarnos y no ese murmullo ininteligible que escuchamos a diario en nuestros Parlamentos.

     

     

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