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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 19
    Marzo
    2013

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    Qué es un edificio bello

    Salimos de casa temprano para ser los primeros de la cola, y aún así no lo hemos logrado. De pie, al lado de la puerta, ya había un señor que esperaba, y enseguida, después de llegar nosotros, han empezado a llegar más clientes de la empresa de suministro eléctrico. El edificio de Endesa es funcional, y muy correcto, pero es absurdo que se haya tenido que construir para que cumpla las funciones de la antigua sede de Gesa, que ahora yace, abandonada y vacía, enfrente del mar. Con toda seguridad alguien me daría las razones: nuestros políticos han discrepado sobre la conveniencia o no de demoler el edificio antiguo, y mientras tanto la empresa tuvo que tomar una decisión. Pero este ejemplo es un detalle más de lo que se ha hecho en las últimas décadas. El resultado salta a la vista. Ciutat poco a poco se ha dispersado de forma poco racional: hay varios polígonos industriales; la ciudad se ha extendido demasiado, con lo que el coche se ha vuelto imprescindible; el metro tiene un trazado que lo convierte en inútil para la mayoría de ciudadanos. ¿Quién arregla esto ahora? Mientras esperamos a que abran la puerta, leo el periódico y me detengo en la noticia de la concesión del premio Pritzker a Toyo Ito. Hay una fotografía del museo de Ehime que he asociado enseguida a la Fundación Miró de Rafael Moneo. Son edificios que no quieren destacar –aunque el de Ito esté sobre un promontorio que da al mar- y que parecen adaptarse al entorno de una manera suave, como si no quisieran llamar la atención. Aunque quizás sea el museo de Luisiana, en Dinamarca, el edificio que cumple al máximo los requisitos de adaptación al entorno. Durante unas horas fui feliz en aquel paisaje civilizado. Y quizás sea éste el criterio que a partir de aquella experiencia he utilizado para definir mi relación con la arquitectura: un edificio bello es aquel en el que me siento a gusto porque no se impone por su grandiosidad o su estrategia mediática, sino porque su estructura le viene como un guante a su función. La planificación de las ciudades no depende de grandes inversiones económicas. Sin embargo, qué difícil es conseguirlo. De regreso nos topamos por fuerza con la estructura del hipotético edificio para congresos, y al lado el hotel sobre la carretera, y más allá el edificio de Gesa, y en medio una zona ajardinada que con sólo mirarla ya produce escozor, hasta que al fin llegamos a la zona que le da nobleza a la ciudad. La mirada descansa, por fin, y se reconcilia con una mínima exigencia de racionalidad. Qué descanso.

    Motivo: Museo Toyolto, en Ehime, Japón, de Toyo Ito. Museo Luisiana, en Sealand, de Vilhelm Wohlert y Jorgen Bo. Fundació Miró, Ciutat, de Rafael Moneo.

     

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