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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 04
    Noviembre
    2015

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    Mallorca

    Port d'Andratx, las algas verdaderas

    Contemplo el mar como si fuese un fondo de paisaje pero también una experiencia luminosa: el mar no puede dejar de mirarse. Incluso a veces la experiencia de mirar el mar puede ser un recuerdo de otras tardes de noviembre como ésta. Hay imágenes que ciertamente actúan como recuerdos, con su carga expresiva que surge desde algún recoveco de nuestro interior. En la terraza están todas las mesas ocupadas. Sólo nos separa del mar la calle y la continuación de la terraza, en donde hay una pareja de jóvenes que se dan la mano. El vendedor del cupón de la Once pasa por la acera, casi rozando a las tres parejas que están en primera fila: me fijo en la más joven, aunque él no lo es tanto, ella con su pelo rubio recogido en un moño, delicadamente. El sol entra por la izquierda, acercándose ya al horizonte, con esos anaranjados otoñales tan limpios después de un día de lluvia. Muchas gaviotas revolotean sobre un barco de pesca que se acerca al amarre. El barco tiene un nombre portentoso: Es Morràs Segon. Hay un marinero a proa con la cuerda entre las manos, y gente que se detiene a observar las maniobras. Es un momento mágico, porque el final de todos los viajes puede ser interpretado por la imaginación de aquellos que lo contemplan. El cielo es de un azul delicado. Después, ando un rato por la orilla y en la playa hay algas, algas verdaderas. Una niña echa pan al mar para que se lo coman los patos. Cuando los patos se acercan se ríe con entusiasmo. Su madre lleva el pan en una bolsa, y se lo ofrece poco a poco. Así durará más. Los padres son jóvenes, y hay algo que los une y los abraza, un futuro que añoro y que recuerdo.

    No sé si mirar en la dirección de la montaña herida. Lo hago, a regañadientes, y entonces aparecen varias grúas.

     

     

     

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