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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 21
    Junio
    2013

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    Por las calles, al atardecer

    Al pasar por el jardín de la Misericordia vemos la jacaranda situada en el centro, florida en su punto de color más profundo, ese lila que produce siempre un poco de respeto ya que suele transmitir a la vez belleza y algo de tristeza, quizás porque es un color que nos remite a algo excesivamente hermoso, como si fuera un sueño. La jacaranda es, en efecto, un árbol que se parece a algo que hemos soñado, porque sólo aparece ante nosotros en la floración, mientras que el resto del año casi no lo vemos. Al no ser un árbol de sombra, su presencia en verano es puramente simbólica, así que sólo lo notamos cuando florece, al empezar el verano, dos meses después de que hayan florecido los árboles del amor. De esta manera, la floración del árbol del amor, cuando empieza la primavera, y la de la jacaranda, no se superponen, y alegran por separado algunos lugares muy concretos, sobre todo en El Terreno, que parece un barrio cada vez más alejado de la ciudad, no en el espacio sino en el tiempo. Por La Rambla, un poco más adelante, los plátanos están en su momento de verdor más intenso, que sólo durará un mes, aproximadamente, porque los rigores de julio secan las hojas de forma irremediable. En la pizarra de Babel leemos un poema de Ángel González, rodeados de gente joven que por las tardes viene a este rincón delicioso que se forma en la confluencia del carrer d’Arabí y La Costa de Sa Pols, con el límite de la fachada de la iglesia de Sant Miquel, que ahora ha sido cerrada porque se han detectado algunos desperfectos en su interior. Caminar es ir abriéndose una ruta cada vez que miramos con atención lo que tenemos delante de nosotros. Nadie se baña nunca dos veces en el mismo río, decía Heráclito, y en efecto, nada es igual a lo que vimos la última vez que estuvimos por aquí:  la luz de la tarde que baña las paredes de Sant Miquel no es la misma; ni lo son las sombras que proyectamos en una calle al ir en un sentido u otro; ni la sombra que proyecta esa persona con la que nos hemos cruzado y que nos da la sensación de que regresa a su casa, justo como nosotros, después de haber cumplido el rito de caminar sin un orden prefijado por las calles de Ciutat.

     

     

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