Blog 
Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
RSS - Blog de M Angel Moyà Juan

El autor

Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


Archivo

  • 06
    Diciembre
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Para que entre la luz

    Abro el ventanal para que entre la luz de la mañana, pero hoy la luz está codificada en cúmulos amenazantes que entran por el norte.  La experiencia de vivir en la ciudad a veces también tiene ritos rurales. Los árboles del amor de la acera han perdido ya casi todas sus hojas, y a partir de ahora su presencia tendrá la transparencia de lo que casi no existe.  Pobres árboles del amor colocados en hilera por las aceras de Ciutat. Pobres árboles. He de recordar el maravilloso árbol del amor que en primavera florece en el centro del Parque del Retiro de Madrid, o los que sobresalen por encima de las tapias de algunos jardines del Terreno. La belleza sobresale en un entorno de seres heterogéneos, pero la igualdad estricta se convierte en sucedáneo de tristeza. Un árbol del amor en un jardín parece que vive en el lugar que le corresponde. En cambio, docenas de árboles del amor en una acera de  Ciutat se convierten en un escuadrón de seres abandonados a una mala suerte segura. Hacia levante, la luz del sol quiere penetrar ahora entre una sucesión de nubes grises, que se amarronan con fuerza, como tierra amasada por la lluvia. En otoño, la sensación de haber vivido se convierte en facilidad para ver lo que de joven era invisible. La naturaleza, incluso la que entrevemos por las rendijas de Ciutat, se convierte en una experiencia de lo que dura, aunque se desvanezca.

    Lectura de apoyo: Los bosques de mi isla son de pinos y encina / No hay manzanas de pastor, rojas en las laderas / ni se enciende, cárdena, el haya, ni el sauce lánguido / se deshoja en el cauce de los arroyos. ¿Cómo sabré que el otoño está llegando? Avelino Hernández

     

     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook