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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 19
    Octubre
    2015

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    Mallorca

    Palmanova, en otoño

    Al atardecer, en otoño, Palmanova es un paisaje urbano que parece estar ahí para esperarnos. Aquella luz pastosa y densa del verano, con su pesado vaivén entre el calor y el aire acondicionado de los coches y de los bares, en octubre  se convierte en una atmósfera limpia que nos redime de los rigores de la playa. Hay quien todavía se engaña con que la playa es para refrescarse, pero la playa es para ser mirada cuando ha llegado el momento. Y el momento para gozar de la playa es cuando el verano se ha terminado, y poco a poco el aire pierde aquel aroma de crema protectora, y el paseo minado por hombres y mujeres vestidos con desorden se convierte en un paseo por el que caminan personas humanas que miran el horizonte. Desde una cafetería, sentados de cara al exterior, los ventanales abiertos, lo que está fuera y lo que está dentro se hermanan, y lo que se ve se percibe como un regalo. No hace falta celebrar nada para sentir que la experiencia a veces te sitúa enfrente de alguna certidumbre que te llega como un misterio que puedes desentrañar. La fealdad de un mediodía de verano se convierte, dos meses después, en la comprobación de algo que no es tan evidente y que desde luego requiere ser vivido: el mar ya no es aquella masa de agua que recibe los cuerpos con desdén, sino una sucesión de colores en el tiempo, desde el ámbar hasta el gris plateado de la puesta de sol, cuando llegan de refilón los rayos de color rojo y amarillo que espolean nuestra imaginación con merecimiento

    Motivo: tomando un té, en Palmanova, al atardecer.

     

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