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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 05
    Febrero
    2016

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    Ciutat

    Palma Fotográfica (VII). Pavimentos. Personas

    A la búsqueda de algo para comer, un hombre levanta la tapa de un contenedor de basura y se inclina para mirar lo que hay dentro. Una mujer joven lleva del brazo a una anciana que camina con esfuerzo, pero con la disposición de quien aún no se rinde. Una pareja de jóvenes toma un helado en Can Miquel. Dos turistas -he aprendido a reconocerlos aunque no lleven un plano de Ciutat- pasean con placer, como si el azar les fuera a presentar de repente un rincón desconocido que vale la pena.

    Una chica joven pasea a su perro. Lleva un abrigo de corte clásico, muy elegante. Le adelanta un joven alto, que también va con su perro. La fotografía miente, como tantas veces: parece que van juntos, que se han encontrado hace un rato y que han decidido compartir el paseo. Ella mira a su perro desde sus gafas oscuras, pero quizás le ha mirado a él, de soslayo, interesadamente. Dos personas jóvenes se cruzan pero no saben que quizás algún día volverán a encontrarse en un lugar que ahora mismo es imprevisible. Susana me decía que cuando era adolescente se preguntaba qué estaría haciendo en aquel momento el chico con el que algún día se casaría.

    Fotografiar es un acto de codicia: querer atrapar historias ajenas, intentar que la experiencia de la mirada nos sirva para interpretar el mundo, golosamente. Fotografiar es hurgar en la riqueza de lo que nos rodea, que es patrimonio de la curiosidad. Somos lo que somos porque queremos estar con otras personas, porque queremos compartir incluso la ficción. Y sin embargo las mejores fotografías son las que no se hacen. Algún día he de escribir en un cuaderno una lista de las fotografías que no he querido hacer, o no he podido, o no he sido capaz por impericia o porque en aquel preciso momento se interpuso una sombra, o un recuerdo.

    Al cruzar un paso de peatones, cerca de El Corte Inglés, dos niñas hablan y corren, se adelantan y se retrasan sin prestar atención a sus padres, que conversan mientras por el rabillo del ojo vigilan a sus hijas. Una de las niñas coloca su mano tiernamente en la espalda de su amiga.

     

     

     

     

     

     

     

     

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