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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 29
    Enero
    2016

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    Ciutat

    Palma Fotográfica (III). El Barrio de El Terreno

    Me apeo del autobús en la Plaza Gomila, ese fósil que parece remitir a mejores tiempos y que está ahí, como en barbecho, a la espera de una remodelación o de un atisbo de vitalidad. Camino por la calle Joan Miró, en donde sobresale tan sólo la peluquería/librería Picornell, que es una luz en el centro de una sucesión de edificios que parecen haber sido agrupados con la idea del desorden más absoluto. Los grafitis son un grito, y algunos de ellos -ese niño- nos ayudan a mantener la serenidad. Hacia arriba la ciudad no mejora sino que se convierte en un recuerdo. Por Polvorí, al ver las huellas del tranvía, puedes sentir algo de emoción, es decir: pensar que la fama de El Terreno se sustenta en una base real, y que lo que ha ocurrido podría tener alguna salida, una rendija por donde atisbar una remodelación. Pero enseguida me doy cuenta de que lo que busco es una ensoñación. No me apetece fotografiar nada de lo que veo. En cuanto veo algo, y lo miro, siento una desazón que me obliga a seguir avanzando con la voluntad como bandera. Pero ni con la mejor voluntad se consigue sacar nada en claro. Un edificio en una esquina, una farola: una fotografía ridícula. Subo y bajo por la calle 2 de Mayo, miro a la derecha y a la izquierda. Las únicas personas con las que me cruzo son el resto de participantes. Muchos andan como yo: medio perdidos, agobiados ante la imposibilidad de sacar algo que merezca la pena. Sí, hay detalles 'bonitos': esa escalinata, alguna bocacalle. Pero un barrio sólo es un barrio si hay ciudadanos que salgan a la calle, que hablen en una esquina, que vivan como si en efecto un barrio fuese un espacio diferenciado de otros para poder saborear la vida en sociedad. Un barrio no ha de ser un refugio o un espacio para pasear con el perro. ¿Me iré sin hacer una fotografía? ¿Ni una? De regreso hacia la Plaza Gomila me detengo delante de un banco de piedra que me llama la atención: tiene flores amarillas encima, y a su alrededor. Quizás sea un buen sitio para descansar del calor sofocante del verano. Alguien quiso con buen gusto y con inteligencia colocar justo ahí un detalle para mejorar la vida de los ciudadanos. Alguien que pensó que El Terreno debería de ser un barrio.

     

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