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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 27
    Enero
    2016

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    Ciutat

    Palma Fotográfica (I)

    Cómo es posible que haya cometido este error de principiante poco previsor. De las dos cámaras que voy a utilizar, la Nokia está sin batería. La dejaré cargando y a mediodía vendré a recogerla, así que he de bajar al centro de Ciutat en coche, en contra de lo que pensaba hacer, que era ir a pie, como siempre. A veces la experiencia no sirve de nada, y uno cae en errores de bulto que luego hay que resolver con improvisación. Aparco sin problemas al principio de la calle Industria, en un lugar que me permitirá llegar a casa en un plis plas.

    Camino hacia la Plaza Mayor con mi compacta preparada, y con el cargador de repuesto en el bolsillo. Otros concursantes caminan delante de mí. Observo lo limpia que está la estatua de don Antonio Maura en la Plaça des Mercat, después de la última remodelación. Las escalinatas que bordean el costado del Teatro Principal me recuerdan que fui al cine hace cincuenta años con mi tío a ver La muerte tenía un precio, y que se accedía por la puerta que ahora casi no se ve, disuelta entre grafitis.

    Recojo la información sobre los asuntos propuestos: 1, una historia en una foto; 2, el barrio de El Terreno; 3, geometría de la ciudad; 4, ascensores. En la parte de arriba de las escalinatas de la Plaza Mayor varios concursantes han optado por el ascensor exterior, y ahí están, tirados por el suelo, en actitudes acrobáticas, intentando desentrañar aspectos inauditos del artefacto mecánico, pero yo prefiero seguir hacia el Bar Bosch a tomar un café.

    Me gusta mucho el puesto de venta de castañas de la Plaça des Mercat. Es curioso que la parte de delante de la parada sea casi simétrica de la parte de atrás. Pero en la parte de atrás hay una sincera concentración de lo que se utiliza en el trabajo del castañero. No quiero mirar la fotografía para recordarlo: que se esfuerce la memoria. Justo al lado, sentado en un banco, el señor que vive en el entorno de don Antonio Maura desde hace tiempo, lleva un gorro de colores muy gracioso. Hay una historia ahí, sin duda, pero quizás sea una historia para ser contada: don Antonio Maura y el Hombre Que Lo Acompaña. Y el magnolio protector, aunque no hace mucho su protección fuese más bien lo contrario de lo que se espera de un protector, porque cayó encima de la escultura de don Antonio. No hay mal que por bien no venga: la remodelación ha servido para mejorar la escultura.

    Ciutat tiene un espíritu de huida de sí misma los domingos por la mañana. Parece que los que caminan por sus calles no saben a dónde ir, o qué hacer. Se respira el enigma de lo que aún no tiene el cuerpo preparado, como si se acabara de levantar y estuviera aún desperezándose, estirando los brazos y lleno de dudas. Camino por Ciutat desde hace años, y sé lo difícil que es sentirse cómodo los domingos por la mañana. En estos momentos la mayoría de los que andan por ahí debemos de ser los concursantes. Una mujer de mi edad, muy serena, anda como si estuviera maquinando la táctica más adecuada. Va como yo, más o menos, con su cámara casi agazapada entre los brazos.

     

     

     

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