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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 05
    Mayo
    2013

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    Nueva cultura urbana

    Ayer por la tarde tuve que ir a los aledaños de la autovía, en donde, a un lado, se concentran establecimientos de grandes dimensiones, y al fondo, como si fuese una vergüenza, la cárcel antigua, mientras que al otro lado hay una clínica, una residencia de ancianos y la cárcel nueva. Parecía imposible que pudieran aparcar tantos coches, pero de alguna forma lo conseguían. Todo lo que uno contempla en una ciudad parece formar parte de ella, pero no siempre es así. La cultura urbana de los lugares en que se concentra tanta gente dispuesta a consumir se ha establecido a lo largo de los últimos años a base de copiar un modelo que se ha convertido en dogma: la ciudad vieja ha pasado al olvido, y es el lugar de los turistas, mientras que lo nuevo está en el extrarradio, que se ha convertido en el lugar de encuentro preferido de muchos jóvenes y mayores. El sosiego se ha convertido en cosa de viejos y marginados, y poco más. El estruendo y el ruido, las prisas absurdas y el consumo desmesurado, se han asimilado como el mensaje más certero de lo contemporáneo. Es una conclusión absurda, basada en las apariencias, pero las apariencias se han convertido en el eje del ocio. La crisis no afecta a estos centros de consumo, que son aprobados, ensalzados y apoyados por las instituciones. El espacio reservado a la mirada contemplativa y al pensamiento ha sido expulsado a otros lugares, y quizás se ha refugiado en algún rincón de la conciencia de cada cual, en donde simplemente sobrevive. El hombre ha dejado de ser un fin, y ahora no es más que un medio. No sé cómo acabarán las ciudades, cómo será su futuro. Quizás estemos asistiendo a su final como centro de la vida compartida. De repente me acordé del sonido de los violines, la noche del viernes, en el teatro, y de uno de los músicos, que al acabar el concierto se fue en bicicleta, con el clarinete a la espalda, dulcemente guardado en la mochila.

     

     

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