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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 26
    Septiembre
    2013

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    Más allá del mar habrá un lugar...

    Entra un hombre de mediana edad y empieza a interpretar una melodía en su acordeón, y antes de llegar a la siguiente estación pasa con la mano tendida con rapidez. Un hombre de unos cuarenta años lanza un discurso que oigo casi todos los días, en cualquier línea del metro: no tengo trabajo, no cobro del paro, tengo tres hijos, por favor, señores, ayúdenme, se lo ruego, es muy duro tener que pedir. Algunos viajeros bajan la cabeza avergonzados de la sociedad en que vivimos, como si asumieran parte de la culpa de las dificultades de este ciudadano. De repente, un hombre joven, que está de pie, en el extremo del vagón en donde estoy, dice en voz alta, con fonética muy clara: señores, hace tres días que me han despedido del trabajo, llegué a mi casa y empecé a pegar patadas al sofá, pero en cuanto me di cuenta de que no tengo dinero para pagar a un tapicero decidí hacer algo, así que aquí estoy, vendiendo chocolatinas, una por cincuenta céntimos, tres por un euro, gracias señores, y su discurso despojado de tragedia tiene algún resultado. Se produce un breve descanso, pero al llegar a Cuatro Caminos empieza a cantar un dúo de muchachos de acento suramericano: dejaré mi tierra por ti, dejaré mi campos y me iré lejos de aquí, buscaré llorando el jardín entre tus recuerdos, partiré lejos de aquí, más allá del mar habrá un lugar, un beso y una flor, un te quiero, una caricia y un adiós. Una chica joven ha dejado de leer el libro que tiene entre las manos y mueve los labios al ritmo de la canción. Al llegar a Ríos Rosas uno de los cantantes dice: y ahora, un momento de publicidad, y en cuanto las puertas se cierran de nuevo y el tren reanuda la marcha dice con expresión casi alegre: y ahora continuamos, y la canción prosigue: de día viviré pensando en tu sonrisa, de noche las estrellas me acompañarán, serás como una luz que alumbra mi camino, me voy pero mañana volveré, es ligero equipaje para un largo viaje, las penas pesan en el corazón, más allá del mar habrá un lugar. Me apeo en la misma estación que ellos, y cuando el tren se ha ido hablan en voz alta con unos compañeros suyos que están en el otro andén. Caminan con sus instrumentos musicales: el rondador, el cuatro (la guitarra), el carrito con ruedas en el que llevan un magnetófono con la música grabada que sirve como fondo de sus canciones. Al llegar a la calle, se disuelven entre la multitud.

    Motivo: viaje en la línea 1, Madrid

     

     

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