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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 01
    Agosto
    2015

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    Palma

    Maneras de explorar la ciudad

    A mediodía entramos en la iglesia de San Miguel para que Walter y Marité puedan contemplar la imagen de la Mare de Déu de la Salut. Es una escultura que me gusta mostrar a los amigos que vienen a pasar unos días a Palma, porque la simplicidad de la imagen de la Virgen con el Niño ofrece un atisbo de respuesta a la religiosidad de aquellos que buscan en la religión un consuelo, o una intuición sobre la manera de entender la vida, y a mí un especial afecto por la máxima sencillez en el arte. Siempre tengo la duda, al ver esta escultura deliciosa, si el autor pretendía que la expresión de la Virgen y el Niño estuviese tan despojada de idealismo, o fue la impericia lo que le llevó a este resultado sorprendente. La duda no me impide saborearla, sino todo lo contrario, y por eso me acerco a ella con la intención de compartir su reposada presencia, casi siempre de paso hacia el Mercat de l'Olivar. El salto de mi infancia religiosa a mi agnosticismo actual me dejó un poso de búsqueda incesante de belleza en el interior de las iglesias, para lo cual Palma me ayuda especialmente, ya que se trata de una ciudad que permite ir de sorpresa en sorpresa: alberga pequeños tesoros que a veces no tenemos en cuenta, por desconocimiento, por desidia, o simplemente porque parece incompatible con los tiempos que corren. Una ciudad puede llegar a ser muchas cosas, pero acaba siendo lo que quieren sus ciudadanos, y Palma en estos días es un ejemplo de lo que podría ser, si no tuviéramos unas instituciones tan abúlicas, y casi siempre tan irresponsables como las que hemos sufrido en estos últimos treinta años. La ciudad es un lugar de convivencia, y merece ser disfrutada por lo que es: una ciudad cuya parte antigua es merecedora de protección y de mejora permanente, porque ofrece lo mejor de la isla para el turismo de calidad y para el goce de sus residentes. La expresión de la Mare de Déu de la Salut parece un guiño a nuestro sentido de las proporciones y a las convicciones despojadas de ideología. Está a nuestro alcance, y puede servir de punto de confluencia entre la religiosidad suplicante de unos y el placer vitalista y sosegado de la experiencia de otros.

     

     

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