Blog 
Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
RSS - Blog de M Angel Moyà Juan

El autor

Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


Archivo

  • 25
    Diciembre
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Luces blancas

    Del trayecto entre Calanova y el Paseo Marítimo sólo recordaremos la iluminación del Hotel Nixe. Un coche que viene de frente adelanta con chulería a otro coche parado en un semáforo. Después de la curva, Marivent es un muro muy largo y un jardín de pinos apenas entrevisto por detrás, como si se alejara de nosotros. A la altura de Portopí la ciudad es un remanso. Parece que navegamos con el viento a favor. En el Meliá hay luces navideñas, pero no hay muchos más indicios de que esta noche sea Nochebuena. Dos hombres caminan cerca del Auditórium. En la avenida de Jaume III las bolas blancas están apagadas, pero se ve la suave cúpula de lucecitas de la Plaza de las Tortugas, y al girar hacia el Borne los troncos de los plátanos iluminados son el pequeño regalo de una decoración suave, sin aspavientos. Son mejores estas luces blancas que las de colores, porque la vista descansa en ellas, y no nos marean con falsas ilusiones. Damos la vuelta en la Plaza de la Reina, y enseguida vemos que en la terraza del bar Bosch hay unas cuantas mesas ocupadas. La noche es el paraíso de la imaginación, el escenario de los sentimientos más delicados, aunque también se nutre del miedo y de la incertidumbre. Hacia casa la noche es una noche cualquiera. Unos policías municipales registran un coche. Algo habrá ocurrido, sin duda. Cuánta gente trabaja de noche: policías, empleados de sanidad, personal de guardia de las empresas de servicios, panaderos, bomberos, taxistas, locutores de radio, periodistas. Es un consuelo esta constatación de vivir en un mundo que siempre ha de ser habitable. Nochebuena es una forma de entablar un diálogo con este entorno a veces tan monótono y otras veces tan lleno de tensión. No sé muy bien dónde están los resortes de la gran maquinaria del mundo, pero a pequeña escala las cosas parecen más claras, y somos capaces de entrever los enlaces entre las causas y los efectos. Por la radio no se oyen villancicos. Quizás se desparramaron en la infancia, y para redescubrirlos de nuevo habría que buscarlos con el mapa de la isla del tesoro. Pero ya no puedo hacerlo porque mi inocencia se ha ido pervirtiendo con el paso del tiempo, irremediablemente.

     

    Motivo: Nochebuena, después de medianoche

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook