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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 25
    Agosto
    2013

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    Lo que está al lado, y el civismo

    Por fin el verano nos da un breve descanso, las nubes cubriendo Ciutat y los alrededores. Salimos hacia el mar de levante y dejamos el coche cerca de Cala Gamba, el horizonte con algún velero minúsculo y los aviones que llegan uno tras otro. Las rocas empiezan a tener densidad cerca de Sant Joan de Déu, así la vida sobre las experiencias vividas, como rocas que pesan y que de repente toman consistencia en la memoria. un avión, otro avión. Los ves llegar de dos en dos, dos luces que se acercan en fila, y que pasan por encima de nosotros como artefactos de siglos venideros. Hay canteras al lado del mar que acumulan algas y agua, el trabajo del hombre que altera la naturaleza y que origina nuevos hábitats. Una mujer lee sentada en una silla sobre las rocas. Un hombre sujeta la caña de pescar en algún asidero y luego se queda mirando el horizonte. De repente el sol se abre paso entre las nubes, y los picachos de Na Burgesa se iluminan. Pero sólo un rato, porque en seguida el cielo se llena otra vez de nubes. Tengo la sensación de estar recorriendo mi pasado, porque por aquí no hay apenas casas, nii turistas, aunque sí suciedad de la pasada noche. Los anhelos de las personas no se pueden descubrir a posteriori, pero me pregunto qué había en la cabeza de los que dejaron en las rocas restos de comida, servilletas, botellas de cerveza, un preservativo. El camino que bordea el mar serpentea entre vegetación escasa, de garriga. Alguien ha colocado unas piedras alrededor de una flor, y el civismo se nivela con este acto casi mágico que habrá realizado alguien de buen corazón, al menos momentáneamente. Me quedo parado oyendo cómo las olas se acercan a la orilla, chocan contra las rocas, entran en el hueco de la cantera, se alejan como si fueran nostalgia atraída por el horizonte. La pasión de vivir radica a veces en la contemplación de lo que está más cerca de nosotros.

     

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