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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 18
    Noviembre
    2015

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    Ciutat

    Las tiendas de Ciutat

    Caminas por Ciutat con tu madre, ya muy mayor, a quien acompañas para ir de compras. La parte antigua de la ciudad es un compendio de recuerdos, sobre todo para tu madre, aunque tú también estés entrando en el club de los nostálgicos. Te resistes, claro está, pero no queda más remedio que aceptar las verdades incuestionables que nos salen al paso, o mejor dicho: que casi nos asaltan. Sin embargo, tu madre no siente nostalgia del pasado, como si las tiendas en las que entráis, y cuya ubicación ella conserva en la memoria con más precisión que tú, tuvieran que estar ahí por alguna norma insoslayable. Después de ir tantas veces con los hijos a tiendas de ropa intercambiables con las que hay en cualquier otra ciudad, franquear la puerta de Madrigal, por ejemplo, en la Plaza de Santa Eulàlia, es un viaje a la relación que debería de existir siempre entre el vendedor y el parroquiano. La calidad de lo que se ofrece, el trato sencillo y sin embargo lleno de matices, la conversación que gira sobre la esencia de la ropa, no sobre la moda que va y viene: el abrigo es bello, incluso para una persona de más de 80 años, y el arreglo lo va a realizar la persona que os atiende con diligencia. Os conocéis, y conocen a una amiga de tu madre, que ha sido clienta durante décadas y que ahora ya no puede ir a probarse la ropa, porque ha envejecido mucho y le resulta difícil bajar del pueblo.  Desde dentro de la tienda miras hacia la plaza, hacia el bienestar de la mañana que se recoge en sí misma, como si se ruborizara por la calidez de este noviembre. Los otros lugares a los que tenéis que ir después os esperan con la misma benevolencia, casi en el límite de la lealtad, en estos comienzos de siglo. Son supervivientes: Mallorquídea, La Veneciana, Especias Crespí, y tantas otras aún que comunican a quien quiera darse cuenta el valor de recibir lo sencillo como si fuese un tesoro. La ciudad está en sus cimientos, no en los vuelos acelerados de lo contemporáneo, que va y viene al impulso de las cuentas de resultados.

     

    Motivo: de compras por Ciutat

     

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