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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 20
    Julio
    2015

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    Balance económico

    Las cuentas

    Cada vez que hay un cambio de gobierno local me viene a la memoria como un bote salvavidas el balance de las cuentas de la iglesia de mi pueblo que cada año el Rector hacía públicas el día 1 de enero, durante la misa. El Rector, don Joan Ferrer Alemany, sustituía el contenido de la homilía por la presentación del balance económico del año que dejábamos atrás. Don Joan era un escrupuloso gestor de la humilde economía de la iglesia, y se dirigía a nosotros desde el altar para dar cuenta, peseta a peseta, de los gastos e ingresos del último año. Desmenuzaba el balance, partida por partida, y si alguien tenía dudas ofrecía las correspondientes explicaciones. Pero no solía haber muchas dudas, porque su discurso era de una transparencia total. La parroquia estaba en buenas manos, y los medios escasos estaban tan bien administrados que no creo que hubiera nadie que pudiera poner en tela de juicio aquel balance.

    Por desgracia, los ciudadanos no sabemos nada del balance de la Comunidad, o del Consell, o del Ayuntamiento. ¿Por qué al acabar una legislatura, el gobierno saliente y el entrante no pueden firmar al unísono un documento, muy simplificado, sin duda alguna, dada la envergadura de las partidas, que se nos puede hacer llegar por correo postal o electrónico, para que todos sepamos a qué atenernos? Y que no nos digan que ahí está el Parlamento, porque todos sabemos lo que se cuece en los debates que allí se montan sus señorías, que no son más que verborrea que no conduce a nada, o sea: a nada inteligible. Uno no deja de sorprenderse al leer en la prensa que el nuevo responsable de un departamento no sabe aún qué facturas pendientes dejó el responsable que se acaba de ir, y la sorpresa no hace más que aumentar, día a día, y hoy llega a su cénit cuando nos enteramos de que el Ayuntamiento de Palma de Mallorca es uno de los que más se han endeudado de todos los del Estado en el último cuatrienio. ¡Y el que más, contabilizando sólo las capitales de las Comunidades Autónomas!  Dado que quizás la experiencia personal puede ser limitada, he preguntado a ciudadanos de confianza si ha habido alguna inversión importante que haya realizado el consistorio saliente y de la que yo no me haya enterado, pero nadie me ha dado razón de hecho alguno que pueda justificar el endeudamiento. Y a más a más, nos enteramos por la prensa, con alevosía, sin un debate entre los partidos, los que entran y los que salen, como si los ciudadanos fuésemos unos lelos que no sólo no se enteran de nada, sino que son tratados como si no merecieran enterarse de nada. Es decir: los ciudadanos de por aquí somos considerados como ciudadanos de segunda categoría.

    Así que la nobleza de don Joan Ferrer, el Rector de Sant Marçal, no hace más que acrecentarse año tras año, como un valor per se, y aún más si se le compara con el oscurantismo de las cuentas públicas de esta comunidad. Porque, una de dos: o los entrantes no saben lo que les dejan los salientes, y por tanto, por ignorancia, no nos pueden hacer partícipes a los ciudadanos de su vergonzoso desconocimiento, o bien, sabiéndolo, no nos lo quieren comunicar. De las dos posibilidades, si una es mala, la otra es aún peor, y no hay trazas de que se quiera cambiar este estado de cosas.

    A modo de sugerencia, nuestros dirigentes políticos podrían ahorrarse la voluminosa carga publicitaria con que inundan nuestros buzones en las campañas electorales y dedicar algún esfuerzo para que nos enteremos del balance de las instituciones, porque en el Parlamento de la Comunidad, o en el del Consell, o en la sala de sesiones del Ayuntamiento, los debates no alcanzan la altura suficiente para que de las palabras de sus señorías se desprenda conocimiento alguno para ser analizado. Así la democracia sería más digna del sustantivo con que la designamos.     

     

     

    Apostilla 1.- Sería suficiente con resumir el Informe de la Cuenta General de la Comunidad Autónoma (que se puede consultar por Internet) realizado por la Sindicatura de Cuentas para hacerlo inteligible al ciudadano medio. 

     

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