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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 30
    Abril
    2016

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    Ciutat

    Las afueras

    Camino por la acera. Óscar está alelado, sin reconocerse, olisqueando rincones en los que se ha depositado el polvo de los descampados. Los polígonos industriales sin industria son una sucesión de depósitos con forma de paralelepípedo. Los productos se ofrecen con el reclamo de grandes carteles: bloque de hormigón a 0.5 euros, colchones y sofás desde 59 euros, 25 kilos de cemento gris a menos de 3 euros.


    Al otro lado hay un gran aparcamiento con más de 500 coches, según he calculado multiplicando filas por columnas. Y en primer término los remolques con rótulos de cerveza o de batidos de chocolate que se pondrán en marcha en verano. Un polígono industrial es un lugar sin ninguna industria, y gente que va y viene para comprar lo que se tercie. Las barbacoas se bautizan con metáforas: la de color de lava es Lanzarote.


    Detrás de una valla hay un molino, sus dos circunferencias concéntricas que sostienen las 12 aspas. Está como si lo hubieran colocado allí para la higiene mental de los que se dejan arrastrar por el desánimo. El diseñador del paralelepípedo más grande quizás previó, en un golpe de audacia, que el molino se reflejara en la gran cristalera de la fachada, enmarcado en el rojo de la chapa.

     

    Por la acera, los árboles escuálidos verdean con mucha dificultad. Pobres acacias. Quién nos ha pedido vela en este entierro, parecen susurrarnos al pasar por debajo de ellas. Nuestro Ayuntamiento, en vez de sembrar árboles que den sombra, se dedica a experimentos de difícil comprensión. Y luego las arrancará, como en otros sitios, aunque aquí la soledad les garantiza la supervivencia. Muy dura, eso sí.


    Como si fuera un marciano, un hombre cruza en bicicleta.

     

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