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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 07
    Julio
    2013

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    La Simfònica, en Son Dameto

    Una orquesta sinfónica como la nuestra es el resultado de muchos años de un lento y duro proceso que procede del trabajo de varias generaciones de personas que han amado la música. Uno de los motivos de la difícil supervivencia de la Simfònica es el poco compromiso de la élite económica de Ciutat con la cultura. De ahí arrancan algunas de las penurias que ahora con la crisis han salido a flote. Y los que están atentos observan estupefactos el desorden mental de los políticos. Nuestros parlamentos no son el eco de la sociedad, sino foros para que nuestros representantes se intercambien entre ellos un reguero de opiniones maniqueas que no repercuten en nada en nuestras vidas, salvo en la vergüenza que sentimos al escucharles. La moral de los gobernantes ha sido sustituida por un funcionamiento automático a partir de unos esquemas aprendidos en un decálogo de dogmas. Y en estas coordenadas ha surgido el problema de la subsistencia de la Orquesta. ¿Qué pensaría Marcos Ferragut? El mejor espacio de Ciutat para la música fue edificado gracias a él. Marcos Ferragut no se limitaba a gozar de la música, sino que a la vista de los auditorios que fue conociendo por Europa empezó a imaginar uno para Ciutat, que se convirtió en la primera ciudad española con Auditórium. Fue Marcos Ferragut su impulsor y creador, y lo pagó de su bolsillo. Había en Ciutat entonces un germen que poco a poco se convertiría en la orquesta de la que ahora podemos disfrutar todos. En la tarde de ayer, fuimos muchos los que asistimos a la interpretación de un bello repertorio de piezas breves en el parque de Son Dameto, para apoyar la supervivencia de una orquesta que pertenece a todos los ciudadanos, y que, por desidia y desinterés, los dirigentes de nuestra administración autonómica pretenden que desaparezca. Mal va a ir todo lo demás –de hecho, mal va- si se da la espalda a la música de calidad, que no es para unos pocos sino para una gran mayoría. Ayer se vio con claridad: la pieza más lírica, que fue interpretada por Smerald, emocionó a los asistentes, y lo hizo de una manera muy especial: el violín del concertino se oía con dificultad porque en el parque había niños que jugaban, algún perro que ladraba y otros ruidos que, sin embargo, no impidieron una atención exquisita de los ciudadanos. El parque de Son Dameto fue ayer el lugar elegido, pero podría haber sido cualquier otro lugar de Ciutat. La Orquesta nos pertenece a todos. Si desaparece, un grupo de maravillosos profesionales se quedará en el paro, y el resto de ciudadanos nos quedaremos sin el gozo de poder escuchar su música, la que nos viene de Brahms, de Mozart, de Elgar, algunos de los compositores del repertorio de la velada en Son Dameto. Para expresar la amargura que tantos sentimos ante la perspectiva de una posible desaparición de la Orquesta Sinfónica,  me vienen a la memoria algunos poemas de Luis Cernuda, en los que reniega de su origen para acabar sintiendo la hermosura 'por el aire profundo / Y ya frío, con la noche / Que imperiosa se alza'. 

    ¡Por la supervivencia de la Simfònica!  

     

     

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