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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 10
    Diciembre
    2015

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    Cine

    La película maldita de Fernando Fernán Gómez

    Había oído hablar de la película maldita de Fernando Fernán Gómez, y por casualidad la vi hace dos días en La 2. No supe que lo era hasta que busqué información al día siguiente. Las buenas películas tienen una fuerza en las imágenes que nos impulsa a seguir viéndolas, a veces sin saber quién es el director, aunque algunos de los actores nos resulten conocidos. La interpretación de Lina Canalejas, Gemma Cuervo y Fernando Fernán Gómez es extraordinaria. En sus gestos, en su ir y venir por la ciudad hay una verdad que se nutre de saber muy bien lo que están interpretando. Debían de conocer muy bien la vida de la España de aquellos años. De hecho, el Madrid de 1963 que se proyecta en la película es una reminiscencia vívida, casi descarnada, de la época. Los sentimientos a flor de piel, siempre en el límite de la miseria humana, que en las ciudades grandes se transparenta mejor que en las pequeñas, quizás por contraste. Cuando veo imágenes de entonces me busco a mí mismo y me pregunto quién era yo entonces, cómo eran las personas que convivían en el pueblo, no mis padres, no mis abuelos, sino los ciudadanos que yo veía caminar por la calle, los que se sentaban en los bancos de la iglesia, los que iban al bar, a media tarde. El buen cine es un estímulo para aprender de la vida. Mientras la película iba pasando casi como un huracán de imágenes de una realidad no tan lejana, recordé una visita a las oficinas del Ministerio de Educación para preguntar acerca de una beca salario de mi amigo José Antonio. Íbamos los dos vestidos de soldado, porque nos incorporábamos al segundo período de milicias. Luego comimos en un bar por los alrededores de la Gran Vía, una comida muy sabrosa, creo recordar que algún potaje. Por los mismos lugares por los que caminábamos discurre la película de ayer. El mundo sigue. La película sólo se proyectó de forma poco menos que clandestina en un cine de Bilbao. Fue prohibida por la censura franquista. Para poder financiarla, Fernando Fernán Gómez las pasó moradas, y pagó las deudas como pudo. El mundo sigue, así se titula.


     

     

     

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