Blog 
Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
RSS - Blog de M Angel Moyà Juan

El autor

Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


Archivo

  • 09
    Septiembre
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    La Mare de Déu de la Salut

    A veces entro en la iglesia de Sant Miquel sólo para contemplar la imagen de la Mare de Déu de la Salut. No tiene nada que ver con las idealizadas representaciones de la Virgen que vemos por doquier. Muy al contrario. La nuestra es deliciosamente real: la cara de la mujer es de una profundidad rústica que la convierte en reconocible de inmediato. No es una santa del cielo, sino una mujer de la tierra cuya vida está cargada de trabajos y de sinsabores. En su mirada no hay alegría alguna, y cualquier atisbo de inteligencia ha sido velado por una humildad sincera. Es una mujer trabajadora que sabe que no va a poder salir de su condición, y lo sabe con absoluta certeza. Le exigimos demasiado, queremos que nos ayude a superar las dolencias que padecemos, y ella nos contesta que no puede hacer nada, que lo siente mucho, que no le pidamos lo que no puede dar.  Insistimos, porque seguimos creyendo en su capacidad de interceder ante los poderosos seres celestiales. Y  ella nos repite que tan sólo puede escucharnos con atención, y que seamos comprensivos con ella, que también tiene sus padecimientos, y que en casi todo es como cada uno de nosotros.  No transmite exaltación mística, ni embeleso ante la hipotética presencia de un dios imposible, esa gestión utópica que le atribuimos ingenuamente. Y el niño que lleva en brazos es ya un ser humano que está dispuesto a sufrir, sin el honor excesivo de majestad alguna, sino con la dureza de una existencia paralela a la de su madre. Al parecer no hay demasiadas certezas sobre la procedencia de la virgen y el niño. Su gran mérito es su dolorosa presencia humana, como si nos tuviéramos que conformar con admirar estas expresiones de la madre y el hijo que nos acercan a la humanidad entera, desposeída de cualquier cielo falsamente protector. Desde hace siglos en Ciutat es la receptora de solicitudes de salud, de remediadora de males, pero no es más que una mujer corriente que sobrevive a la dureza de la vida, y que no puede obrar milagros. Alguien la colocó en un pedestal, pero cualquier oración que le prodiguemos ha de aspirar tan sólo a que nos sintamos reconfortados por la solidaridad de quien sabe escuchar y comprender: la religión de repente convertida en una moral de aproximación humana, en vez de la eterna y desoladora súplica al dios de la biblia, que jamás ha escuchado nuestras súplicas. Es una virgen maravillosa.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook