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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 31
    Agosto
    2013

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    La luz de otras ciudades también ilumina la nuestra

    Entra una luz muy limpia por el ventanal. Los edificios se ven con más precisión que hace una semana, porque la lluvia ha limpiado la ciudad, y todo parece más sereno. Hace viento, las ramas de los árboles del amor se mueven, y las hojas se han vuelto muy verdes, despojadas del polvo que llegan a acumular después de dos meses agotadores. Es necesario que después del calor de agosto llueva para que el ambiente se relaje. Incluso las personas respiramos mejor después de esta semana de paréntesis. Tengo varios libros sobre la mesa, y los leo alternativamente, ahora uno, luego otro, desde hace varios días. Los Cantos, de Leopardi; las Crónicas, de Lobo Antunes; Estambul, de Orhan Pamuk. Pasar de un libro a otro me gusta cada vez más, incluso se establecen vínculos entre los protagonistas. Pamuk habla de su ciudad como si nos llevara de la mano por ella. De niño y de mayor nos revela la emoción de unas calles que se lanzan en pos de la imaginación de alguien que vive de su ciudad, no sólo en ella. Lobo Antunes siempre sobrecoge con sus historias mínimas que transparentan verdades muy profundas. Es como si nos contara detalles de Lisboa que a Pamuk se le pasaran por alto, con su lupa de escritor que otea tragedias de madurez. Y Leopardi es un altavoz íntimo de la vida: el dolor ciego siempre será más fuerte que la sabiduría inmadura. Le pone música, una melodía que siempre sobrecoge, a la narración de Lobo Antunes y de Pamuk, y la oímos si sabemos entretener la mirada con lo que imaginamos de su ciudad, Recanati, y de sus vivencias surgidas de una indagación permenente en su conciencia. Aún es temprano, puedo pensar en lo que voy a hacer durante el día, dejarme llevar por proyectos de ciudadano corriente: he de ir al supermercado dentro de un rato, y luego querría caminar un rato por el centro de Ciutat, porque los sábados por la mañana en el centro hay una atmósfera de fiesta que no lo acaba de ser, y la gente está atareada sin excesos, desde donde los años son cortos y el gozo remoto. La luz de otras ciudades también ilumina la nuestra. 

     

     

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