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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 31
    Diciembre
    2012

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    La extraordinaria bicicleta de George Dyer

    La extraordinaria bicicleta de George Dyer siempre me ha parecido un artefacto sentimental. No tiene dos ruedas, sino varias: tres delante y dos detrás. Es lo que yo vi en el Museo del Prado, y lo que veo ahora en la pequeña reproducción que conservo, aunque ya sé que el entendimiento me dice que las ruedas son estados del movimiento, como en una fotografía hecha con el obturador abierto demasiado tiempo. Sería fantástico poder sacar provecho de las absurdas cavilaciones acerca de una supuesta realidad como la de la bicicleta del amigo de Francis Bacon. Es algo parecido a lo que ocurre cuando en una única imagen se superponen vistas cruzadas de todo un año. Todo se mezcla: personas, paisajes, decretos, críticas y disparates: el año 2012 de golpe, en una imagen que relaciona infinitas imágenes contradictorias. 

    Al regresar a Ciutat, desde la autovía se ve un prado que nos traslada a un país imaginario. Iluminado por el sol de poniente, el conductor mira a su derecha porque lo ha visto evolucionar durante las cuatro estaciones del año que termina. La supervivencia de este espacio es el resultado de un azar sobrecogedor, como si la belleza fuese un componente que cada uno de nosotros añade por su cuenta, sabiendo que en algún momento va a desaperecer. Parece que este lugar ha permanecido siempre ahí, y que ahora nos atrae porque está rodeado de varias urbanizaciones que han prolongado Ciutat más allá de sus necesidades. Ya sé que en verano no llama la atención a nadie, pero en su supervivencia hay algo que emociona, como las personas humanas que sufren penalidades y contratiempos, y que los atraviesan con una sabia combinación de vigor y de paciencia. La superficie de las cosas es importante, pero la respiración agitada que nos conmueve es sólo un dato sin demasiada información. Hay que saber esperar a que pase el tiempo para apreciar las transformaciones. 

    Lucho contra el olvido, ese patán de la memoria que se agita cada vez más y nos convierte en seres huidizos. Por supuesto, me refiero al olvido de lo importante, que es un tipo de dolor, y no a los tópicos en que se ha convertido buena parte de lo contemporáneo, como los recuentos y las estadísticas, como las desordenadas listas de películas que hemos visto estos últimos meses, de las que casi no me acuerdo, o de los políticos fugaces que nos llevan de la mano aunque no queramos. Me consuela mucho que Rita Levi-Montalcini haya aclarado con sus estudios la sintaxis del cerebro, y estoy seguro de que su hermoso retrato de mujer eternamente despierta será siempre un alegato a favor de la inteligencia. En el garaje me cruzo con mis vecinos, y nos deseamos felicidad para el año nuevo, aunque sepamos que el año 2013 será una suave continuación de 2012. 

    Cuánto me gustaría compartir el paseo en bicicleta con George Dyer, y caminar por el prado que veo desde el coche en las afueras de Ciutat, y hablar largamente con mi amigo Manolo acerca de lo sencilla que puede llegar a ser la vida, y caminar despacio con el espíritu libre y sin una meta precisa, como en el poema de Antonio Machado, y poder sentarme en aquel pupitre, no para volver a ser un niño, sino para celebrar mi madurez implacable y la madurez despiadada del mundo, que es como abrir una caja en la que tiene que haber de todo, y que con demasiada frecuencia contiene cenizas de tiempo disfrazadas con los ropajes estridentes de una gran carcajada.

     

    MotivosAdiós a 2012. Francis Bacon: Retrato de George Dyer en bicicleta. Un prado que se ve a la derecha de la autovía, entrando en Ciutat, a mitad de camino entre Es Caülls y el Polígono. Una charla con mis vecinos y el recuerdo de mis conversaciones con Manolo. La muerte de Rita Levi-Montalcini. Un viaje reciente a Baeza, y la visita al aula en que enseñaba Antonio Machado. 

     

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