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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 21
    Julio
    2013

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    La energía no se crea ni se destruye

    La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Al lado del tronco de un pino erosionado hay un pino pequeño que crece en las grietas de una roca situada justo al lado. La serenidad que produce esta observación es un alivio: la destrucción y la regeneración de lo destruido forman parte de la evolución. Camino por el bosque y respiro el aire como si el aire fuese algo muy denso, con todos sus componentes individualizados. Cuántos detalles pueden ayudarnos a entender lo que hay a nuestro alrededor, y a nosotros mismos. El tronco de un pino en el suelo impide que las piedras bajen hacia el mar. Hasta un ser sin funciones vitales puede influir en su entorno. La inclinación de los pinos es una estrategia de supervivencia. Nos detenemos en una pequeña cala rodeada de rocas y nos bañamos. Al salir me quedo de pie, desnudo, dejando que el sol me seque lentamente, y me fijo en una roca que tengo justo delante de mí. Es la cabeza de un gran pez: es fácil identificar la boca, los ojos, el perfil que lo aísla de las otras rocas. En un pequeño charco de agua que al evaporarse deja un poso de sal hay crustáceos y pequeñísimas piedras. Un reino de vida que ha surgido de las condiciones del entorno como por arte de magia. Escalamos con dificultad hacia el camino de retorno. Ya hace mucho calor. Pero el regreso es otra ida, porque seguimos viéndolo todo como nuevo. La ida y la vuelta son radicalmente diferentes. Pep horada la tierra cerca del camino y coloca el tronco seco de un pino. Después restriego la mano por una rama de lentisco, y la acidez de su aroma se mezcla con los recuerdos de la infancia que acuden atraídos por el imán de la memoria.

    Fotografía: cerca de Llucalcari

     

     

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