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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 29
    Septiembre
    2013

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    La condensación de la vida

    Asistir a una representación en el teatro María Guerrero (tan parecido al teatro Principal de Ciutat) es una experiencia cargada de historia personal y colectiva. No recuerdo cuántas veces habré ido, sobre todo en los años setenta y ochenta, pero siempre he sentido la ilusión de que el teatro como espectáculo y como celebración tiene características especiales en una sala como la del María Guerrero, que parece acoger al espectador y situarlo en el punto adecuado para que sea capaz de captar un mundo paralelo al real, pero como si a la vez estuviera conscientemente en los dos. (Lo mismo podría ocurrir en el teatro Principal de Ciutat...si existiera una línea continua de representaciones). El teatro es la condensación de la vida, una transmisión de conocimientos que no se puede realizar de otra manera, porque los actores están ahí, a nuestro alcance, y podemos someterlos a pruebas de veracidad, y saber si es verosímil o no lo que nos cuentan, no porque la historia o el desarrollo del guión sea más o menos racional, sino porque ellos, en el escenario, hacen que nos pongamos a prueba nosotros mismos: los gestos de los actores podrían ser también nuestros  gestos, aunque quizás en condiciones extremas, en sueños, o en soledad, o mientras dejamos el alma suspendida en el vacío cuando estamos en un lugar desconocido. En estos días se representa Ubu Roi, que aunque ha transcurrido más de un siglo desde que se estrenó en París, sigue siendo una obra que rompe cualquier convencionalismo mental. El espectador está en un límite, ya que pasa por momentos en que detesta lo que ve y por otros en que lo que ve parece que le lanza a una interpretación del mundo exterior entre sarcástica y triste. El humor en que se disuelve  la tragedia de lo que se nos cuenta hace que la contemplación sea como si las viñetas de El Roto estuvieran salpicadas de personajes de Forges. Yo estaba en una lonja del segundo piso, y tenía como compañera a una mujer desconocida, más o menos de mi edad, y que empezó a moverse de una forma educada y a la vez absurda, sin ser capaz de controlarse, sometida a un creciente desasosiego a medida que la obra iba avanzando. Sus movimientos parecían ajustarse –como si entraran en fase con el escenario- a los de los seis actores. Se quitó un zapato, con mucho cuidado (pero vi cómo lo hacía, sigilosamente), y un poco después empezó a quitarse el otro, y entonces se produjo el desastre: el brusco retroceso del brazo (el principio de acción y reacción, implacable) transmitió un golpe seco a la silla de atrás, que se cayó ruidosamente, contribuyendo a aumentar aún más el esptrépito el hecho de que la chaqueta y el bolso estaban colgados del respaldo. En fin, que mi compañera de palco actuó como si estuviera ella misma en el escenario, sentada a la mesa al lado de los protagonistas, como un protagonista más. Tan atenta y cordial al principio, tan huidiza y absurda hasta el final, hasta el punto de que ni tan siquiera se depidió de mí, que tuve que reponer la silla a su estado original, y el bolso, y la chaqueta. Y es que todo en Ubu Roi parece esperpéntico. El desarrollo de este texto casi impoible sobre la tiranía se sostiene debido a una interpretación estupenda, que hace que lo que presenciamos sea teatro y no otra cosa. Al salir a la calle recuerdo lo que he visto en estas dos semanas (la exposición acerca del impresionismo italiano;  la obra de teatro El duelo, en el teatro Valle Inclán; la exposición de Thomas Ruff; las fotografías de Catalá Roca y de August Sander; y mi habitual visita al exterior de la casa de Vicente Aleixandre, que está a la venta, tan solitaria en su entorno silencioso, tan olvidada) y tengo la sensación de que todo forma parte de una unidad constituida por múltiples componentes que nos someten a un continuo ir y venir entre nuestra conciencia y lo que aún desconocemos (es decir, prácticamente todo) y el Mundo.

    Motivo: Ubu Roi, de Alfred Jarry, teatro María Guerrero. Xavier Boiffier, Vincent de Bouard, Camille Cayol, Christophe Grégoire, Cécile Leterme, Sylvain Levitte. Ubu Roi es la primera producción de Cheek by Jowl en francés como productora principal, presentada en el Reino Unido y Europa desde principios de 2013. Dirección: Declan Donnellan

     

     

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