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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 07
    Diciembre
    2012

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    La calidez de un lugar

    Le digo que me gusta su caseta. En su sencillez hay una sutileza en los detalles que convierte su parada en un lugar afectuoso. No es sólo por la placidez que comunica el calor de la parrilla, que en estos atardeceres de otoño lleva a la calle la atmósfera de las cocinas de antaño, sino por el rótulo en el que se anuncian CASTAÑAS y BONIATOS, con unas letras mayúsculas de trazo infantil que podrían haber sido el reclamo de algún artista contemporáneo, y que hacen concordar con elegancia el medio y el mensaje. En estas pocas cosas elementales hay un legado que enlaza lo que somos con lo que hemos sido, y el pasado con el futuro: en unas castañas y en un boniato asados, o en una manzana azucarada de un color rojo intenso que hizo brillar nuestros ojos infantiles, hay oculto un comunicado acerca de la necesidad de buscar la alegría en lo elemental. Con frecuencia nos sentimos atrapados por la búsqueda de una felicidad ficticia que depende de lo accesorio, y olvidamos que en nuestro entorno inmediato se nos ofrecen tesoros abiertos para que cada uno de nosotros pueda saborear su contenido. En los conflictos que erosionan nuestra capacidad de valorar lo que tenemos, recuerdo el comienzo del libro Don de la ebriedad, de Claudio Rodríguez: Siempre la claridad viene del cielo, / es un don... En la experiencia de lo cotidiano es bueno que sea así, y que la mirada se atreva a ser una primera mirada hacia lo que en algún momento descubrimos como verdadero. No es tan sólo un consuelo tranquilizador, sino una manera activa de sentirse persona, afortunadamente.

    Motivo: Parada de castañas y boniatos, Plaça des Mercat

     

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