Blog 
Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
RSS - Blog de M Angel Moyà Juan

El autor

Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


Archivo

  • 09
    Diciembre
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    La atracción de las luces artificiales

    Paso la noche en el exterior de una casa de campo, al calor de una hoguera. Aunque la mano humana lo controle, el fuego domesticado sigue teniendo un grado de libertad, y no deja de emitir señales de independencia. Alumbra y calienta los cuerpos, y enternece las conversaciones. Los niños meten bastones largos por los recovecos de los troncos, y observan con regocijo las pavesas ensortijadas que brotan como el flujo magnético de imanes imaginarios. La gran higuera que hay enfrente de la casa ha perdido ya casi todas las hojas de las ramas más altas. Es un árbol majestuoso, una semiesfera casi perfecta, y en la base del tronco un grupo de amigas se hacen una foto. Se ríen, y se ríen de verdad, y dentro de unos años mirarán la fotografía y recordarán la higuera, el momento en que fijaron sus ojos en la cámara, el sabor de los años transcurridos desde entonces. Mantengo amables conversaciones con unos y con otros, y luego me aparto para mirar de nuevo el fuego. Hay dos troncos muy grandes que arderán toda la noche, poderosos y sin embargo sometidos a una fuerza superior. Miro y no me canso de mirar, arropado por el murmullo de las civilizadas conversaciones a mi alrededor. De regreso a la ciudad, otras luces me envuelven con la trivialidad de lo artificial, que es tan útil y necesario. Siento que me gusta saborear lo rural y lo urbano, alternativamente, aunque los combino desde hace por lo menos cuarenta años, y ahora se disuelven, y no hay una frontera clara entre lo uno y lo otro. Nací en un pueblo, como tantos y tantos de mi generación, pero cuando de noche regreso a la ciudad siento que sus luces artificiales me atraen con melancólica insistencia, inevitablemente.  

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook