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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 12
    Septiembre
    2015

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    La amanecida

    Contemplar la amanecida como si la oscuridad no anticipara la luz, asistiendo a la misteriosa celebración de lo que se presagia por costumbre, pero sin que la costumbre sea nunca un mero trámite; abrir las persianas de la habitación y ver la lámpara de techo reflejándose en la contraventana, el cristal frío y metálico, las manos en contacto con lo que separa el espacio íntimo del cuerpo y la esperanza de lo más cercano; intuir los árboles disueltos en la oscuridad como si no existieran, sus ramas en suspensión pero bien arraigadas en el tronco que las protege; oír de repente el canto de un gallo, y escucharlo con atención, la correspondencia entre lo que recordamos y la realidad que nos protege de cualguier desaparición; tomar el primer café, salir al jardín con la taza en la mano y respirar hondo, un viaje a lo más cercano que en la oscuridad puede ser una aventura; dejarse llevar por los sueños que a veces nos asaltan por la noche y que ahora, en el amanecer, se saborean como si hubieran sido reales; escuchar las campanadas del reloj, una secuencia que nunca es una música, pero que nos da la necesaria certidumbre de nuestro tiempo; mirar el cielo y presagiar un día despejado, aunque hay una línea blanca que ya se puede ver arriba del todo, una línea ancha que ha surgido según las leyes de la naturaleza; ver cómo, lentamente, se perfilan los cipreses, el almez, la buganvilia, aún con las flores apagadas, los tejados con su esperanza de verdad; dejar que nos arrastre esta luz que anuncia el día que se acerca para que podamos ser lo que merecemos y lo que merecen aquellos con los que hemos de convivir, delicadamente.

     

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