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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 06
    Agosto
    2015

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    Hiroshima

    Hiroshima

    Mientras tomo café en S'Escorxador, a primera hora de la mañana, me viene a la memoria la ciudad de Hiroshima, y el hongo del resplandor, que todos tenemos en la retina de la memoria como si fuera el comienzo de una película de terror que para los habitantes de aquella ciudad fue una horrible muerte sin piedad. La explosión aún se puede oír si leemos el libro Hiroshima, de John Hersey, que me aconsejó vivamente mi viejo amigo Rafael Alomar. Al recorrer las páginas del libro parece que asistimos a la proyección de un documental sobre los restos de la ciudad, a través de la desoladora experiencia de seis supervivientes. Cuando en Hiroshima eran las ocho y cuarto de la mañana, en Mallorca era de noche. Mis padres aún no se habían casado, y mis abuelos estarían durmiendo con la ventana abierta, para que corriera algo la brisa. Simultáneamente, en el mundo ocurren sucesos de todo tipo: un ser humano asesina a otro ser humano, dos amantes se besan en la playa, en un parlamento se aprueba una ley, mis abuelos duermen con la ventana abierta mientras estalla la primera bomba atómica. Cuando veo fotos de Hiroshima parece increíble que hace 70 años ocurriera aquel desastre. Qué sentiría Truman. Quién es capaz de ponerse en su piel. Qué sentirían los que echaron la bomba, a posteriori. Al parecer, el comandante de la expedición nunca sintió arrepentimiento alguno. Mi padre me contó que en Correos, en Palma, en los años sesenta, había entregado un paquete a uno de los tripulantes del Enola Gay. ¿Cuál de ellos? No he tenido tiempo de averiguarlo. Lo más irracional, lo incomprensible, es que a los dos días de la bomba de Hiroshima se echara otra aún más potente sobre Nagasaki. Y que a partir de entonces empezara una escalada de pruebas nucleares en las zonas más despobladas de EEUU y de la URSS, que supuso el empiece de la guerra fría. El Siglo XX no se privó de nada para conseguir armas cada vez más mortíferas. Y aún los hay que critican a Obama por el tratado con Irán.

     

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