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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 31
    Agosto
    2015

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    Mallorca

    Ese aire de cada pueblo

    La supervivencia de los pueblos es esa luz que parece que llega desde tiempos lejanos, y que sólo captan los que tienen relación con ellos, por haber nacido allí, y que se nota incluso de madrugada, cuando los sonidos parecen ancestrales. Incluso los gestos de los moradores, que remiten a lo que ha sido transmitido de generación en generación, esa forma de caminar que los distingue de otros. A veces una fotografía congela ese instante y hay un aura de localismo que sólo reconocen los autóctonos. Sin embargo, un salto temporal deja bien a las claras sutiles diferencias. Por la mañana no oigo el despertador de los gallos en las casas de los alrededores, y hay pocos gorriones en comparación con los que había antes (claro está que al decir antes me refiero a mi infancia). Algún mirlo, que picotea confiado entre los árboles, y poco más. Una vecina me cuenta la impresión tan viva que le causaba un búho que desde el campanario de la Iglesia susurraba por la noche con su timbre de esfinge invisible. Pero ya casi no hay búhos, como tampoco hay lagartijas, que antes escalaban las paredes de las casas, en donde hubiera algo de luz. Los mosquitos lo tienen muy fácil. Pero lo más bello es el silencio, ese hábito rural que viviendo en la ciudad casi se desconoce. No se trata de la ausencia de ruido. No: es otra cosa. Es la manifestación de lo que se percibe con los sentidos dispuestos a certificar los sonidos reales del mundo: la rama de un árbol que se mueve, una tortuga que avanza por el jardín, un perro que ladra a lo lejos. El silencio es el sonido de las cosas cuando las dejamos en libertad.

     

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