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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 25
    Marzo
    2013

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    En la capilla de Miquel Barceló

    Cada vez que he mirado el retablo de Miquel Barceló en la Capilla del Santísimo he sentido la necesidad de una búsqueda personal que no se pueda satisfacer con ningún dogma. Los peces, el mar, las vasijas, las piedras, las algas, las patas de un pulpo, la luz que entra por los vitrales oscuros mezclándose con la luz que entra por los otros vitrales: hay un discurso de realidad que no se nutre de normas sino de búsqueda incesante: el arte es un recorrido interminable que se desarrolla entre tropiezos y caídas y levantamientos y noches. Hay peces con la boca abierta que parece que gritan para comunicarnos algo que desconocemos. No son peces estáticos que nos remitan a algún tipo de belleza imaginaria, sino peces que exigen vivir  para poder gritar que están vivos y que necesitan el mundo entero para comunicar en voz alta su experiencia.  La Semana Santa se funde en el retablo mezclándose con unas imágenes que son la pasta de lo terreno, lo que nos hace a todos partícipes de la vida vivida. El Cristo crucificado está en la fuerza de los seres que se deshacen en su lucha diaria. Es Cristo a punto de ser naturaleza, en el límite entre lo que se toca y lo que acabamos de soñar. En la cerámica cocida a 1200º hay una fuerza interior de la materia que nos sobrecoge, porque parece que se proyecta en nosotros mismos a partir de lo que vemos: Cristo crucificado rodeado de unos seres que sobreviven a duras penas, con un esfuerzo terrenal que los dignifica. Cada uno de nosotros es ese pez, o ese espacio diminuto en el que un alga se desarrolla, o ese fotón de luz que atraviesa el vitral de la izquierda, mientras un creyente reflexiona, sereno por fin, delante de un dios que vive entre peces, algas, piedras, luz que ilumina con un delicado rayo la realidad más sencilla, conmovedoramente.

    Motivo: La Seu. Miquel Barceló

     

     

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