Blog 
Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
RSS - Blog de M Angel Moyà Juan

El autor

Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


Archivo

  • 16
    Septiembre
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    El sol, y los árboles

    La residencia es un edificio moderno y muy luminoso. Está situado en las afueras, en un espacio abierto en el que uno se siente cobijado en una cierta impersonalidad, y que quizás sea lo más conveniente para mí en esta mañana de finales de verano. Mi tía tiene más de noventa años, va en silla de ruedas, y al verme se alegra mucho, y me dice que vayamos a una sala en la que se puede hablar con tranquilidad. Lo que me dice no es exactamente eso, porque habla mezclando las ideas, en frases cuyo sentido es difícil captar. El tiempo y el espacio son para ella algo que no tiene mucha relación con mi tiempo y mi espacio, los combina de forma casi aleatoria, y así quizás adquieran sentido para su memoria, que sigue siendo excelente. Habla hasta que empieza a toser ligeramente, descansa unos segundos y continúa en seguida, como si no quisiera perder el hilo de lo que me cuenta.  A veces la residencia está muy cerca de su casa, y me dice que iría a ver a mi madre. Está demasiado lejos, le digo, y ella asiente, y coloca la mirada en el infinito, o en algún punto que no soy capaz de identificar. Cuántas cosas han pasado en la vida, me dice, mientras me cuenta los detalles de un accidente de su hermano. Le ayudo a poner los pies sobre una silla, porque prefiere tener las piernas en posición horizontal. La escucho con toda la atención de que soy capaz, aunque muchas de las cosas que me dice son ininteligibles. En algún momento no sé qué contestarle, pero poco a poco entiendo lo que hay que hacer y empiezo a desenvolverme bien, porque le sigo la corriente y me río con lo que me cuenta, y ella también lo hace. De hecho, siempre ha sido una persona alegre y comunicativa, así la recuerdo. Mira melancólicamente el exterior y concentra su mirada en unos árboles, y me habla de paseos por el sol, como cuando se concentraba en sus quehaceres, años atrás, pero años atrás para ella no es nada, absolutamente nada. La acompaño al comedor y me despido de ella, y al salir al exterior yo también me concentro en el sol y en los árboles, y me cuesta encontrar el coche, que he aparcado sin prestar atención, como me ocurre a veces. Por la autovía me deslizo hacia Ciutat dejando que la música me mantenga en un estado de suave ingravidez.

                          

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook