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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 12
    Julio
    2013

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    El secreto de los seres y del mundo

    Nos levantamos a las cuatro de la madrugada. Acompañamos a un amigo de mi hija al aeropuerto. En el trayecto tengo la sensación de que cualquier despedida es una ocasión para que se manifieste nuestra manera de interpretar el mundo. De noche los árboles son seres que parecen querer expandirse, su perfil que no se ve con claridad a pesar de las luces artificiales, lo difuso como límite impreciso. No hay apenas misterio en lo que hay a nuestro alrededor: anuncios, edificios vagamente conocidos, el cielo sin estrellas. La naturaleza ha sido domesticada. De repente recuerdo Delft, una lluvia muy débil, un amanecer del verano de 1999. La sensación de poder relacionar imágenes tan diferentes me produce alegría. Delft, como otras ciudades holandesas, parece existir en medio de un prado, lo urbano se termina en una línea a partir de la cual hay paisaje rural humanizado. Avanzamos de nuevo por la autovía, atravesando la madrugada de Ciutat. Pienso sin palabras, sólo con imágenes que saltan de un tiempo a otro, como si lo vivido fuese un sinfín de experiencias cuya manera de relacionarse está en la mente. El amigo de mi hija está callado. Los tres estamos elaborando la despedida, como si entre nosotros se hubiera establecido una afinidad sentimental que ahora nos va a costar romper. En sólo dos días de convivencia surge el afecto, aunque dentro de poco se perderá en el olvido, o en una débil remembranza que se tendrá que apoyar en detalles concretos que poco a poco se irán diluyendo en otras oscuridades. Quizás cuando él tenga mi edad de ahora vivirá algo parecido, y atisbará sin poder expresarlo el secreto de los seres y del mundo. 

     

     

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