Blog 
Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
RSS - Blog de M Angel Moyà Juan

El autor

Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


Archivo

  • 22
    Enero
    2016

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Ciutat

    Despedir a alguien es, en buena parte, buscarse a uno mismo

    Acompaño a Salvador a la parroquia. En los últimos años han ido muriendo sus hermanos, y ahora sólo queda él. Hay que aparcar en el centro de Ciutat, y esto no es fácil. Qué curioso que los actos trascendentes dependan de actos que no lo son tanto: calcular el tiempo para llegar a la hora convenida, vestir adecuadamente, aparcar el coche. O quizás no haya nada banal, o secundario, sino que todo es importante, cada movimiento que hacemos, cada gesto que realizamos. La parroquia  forma parte de un edificio más o menos moderno, y tiene esa estructura que proviene de la necesidad de acercar la liturgia a la gente: imágenes más mundanas, cuadros en vez de esculturas, un aire de casa grande para reunirse. ¿Qué tienen los actos religiosos para que nos reunamos los creyentes y los no creyentes? La reunión en la iglesia tiene que ver con una necesidad: la de despedir a un ser humano. Las despedidas laicas son las menos, sin duda, y nuestra tradición sigue siendo el asa a la que nos agarramos. Intento hacer un esfuerzo para escuchar atentamente lo que dice el párraco: la lectura de un fragmento de una epístola de San Juan, la homilía, el padrenuestro que nos remite a un padre que está en los cielos, este padre universal que en la infancia tenía la última palabra y que hace ya muchos años que me dejó huérfano. Y sin embargo, a medida que me hago mayor, noto una involuntaria querencia por ese aire de recogimiento de las iglesias, un espacio que nos ayuda a reflexionar y a no dejarnos llevar por lo accesorio, por todo aquello que con el tiempo hemos aprendido a considerar secundario. Al cruzar de nuevo el portal del templo, y empezar a caminar por la calle hacia el coche, es decir: al empezar de nuevo la secuencia de los actos con que enlazamos los diferentes momentos de la existencia, pienso en la necesidad de mostrarme cauto ante la valoración de todo lo que hacemos. Buscamos alegorías para enfrentarnos a lo trascendente y para explicarnos el resultado de la experiencia de la vida. El coche está ahí, entre otros coches más o menos como el mío, y hay que ir con mucho cuidado, porque Salvador ve con mucha dificultad. 

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook