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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 21
    Abril
    2013

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    Descubrir algo

    Camino por la calle con la sensación de que he de descubrir algo en cualquier momento. Quizás un árbol, o un pájaro, o una persona con la que no me cruzo desde hace años. Por ejemplo, un viejo plátano que verdea, un ruiseñor que habrá llegado hace unos días, o Daniel, con quien siempre he hablado con alegría y compenetración. Sin embargo, parece que todo es más plano de lo que quisiera. En los atardeceres del empiece de la  primavera hay una manera de sentir que oscila entre lo conocido y lo desconocido, entre las leves certezas y la incertidumbre. Y lo incierto no se puede atisbar sólo con la voluntad. Uno se ve suspendido en un tiempo parecido al éter de la física clásica, y empieza a comprender que en esta contemplación se van resquebrajando poco a poco los sabores conocidos: el árbol que verdea está muy macilento, el ruiseñor no anda por ahí, y Daniel no puede aparecer de golpe, por mucho que yo me lo imagine, porque se fue a vivir a otra ciudad. Y como si no estuviera dispuesto a aceptar la realidad, avanzo con una cierta parsimonia cargada de fiereza, como si me quisiera rebelar contra lo irremediable. Pasa una brisa algo fresca en sentido contrario a mi marcha, y regreso a casa cabizbajo, envuelto en meditaciones que se diluyen en sí mismas, pero recuerdo que ayer mi madre me describió el canto del ruiseñor que llega cada primavera a Sa Cabaneta, al pino grande que hay detrás de la casa, y quizás por esto he sentido de repente que los sitios están bien así como están, y que los seres buscan lo que más les conviene, sentimentalmente.   

     

     

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