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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 11
    Abril
    2013

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    De la mano del tiempo

    Abro el ventanal, de madrugada, y me topo con los árboles del amor florecidos. Vuelvo a recordar la ciudad de Oporto, que es un balcón al Océano Atlántico desde el que se atisban recuerdos de mi propia ciudad. Caminé por sus calles, sentí que me había trasladado a Ciutat en el recuerdo, cuando iba con mi madre y con mi abuela a La Primavera, a Calzados Dados, a cualquier establecimiento de la calle Velázquez, al mercado del Olivar. No sé si el parecido es real o ficticio. Lo que sé es que, en el aire de aquellas calles, la sensación de viajar a la vez en el espacio y en el tiempo se produjo de manera automática. La tarde en que llegamos entramos en una pastelería a tomar café. Nos sentamos a una mesa. A nuestro lado había una mujer de mediana edad, vestida de negro, que parecía muy relajada, como si hubiera decidido descansar después de unas horas de obligaciones y estuviera gozando de un humilde y merecido descanso.  Los parroquianos parecían formar parte de la misma comunidad, por su manera de situarse en el local, por una serenidad que a veces procede del conocimiento exacto de las posibilidades de cada cual y que se manifiesta en un sentimiento de confianza. Me sentí como si hubiera entrado a fisgar en casa ajena, o como si alguien me hubiera invitado a hacerlo, dejándome llevar, de la mano del tiempo,  por la sensación de que me había instalado en can Joan de S'Aigo, hace cincuenta años. Y sin embargo, ahora, de vuelta, pienso que el presente es lo único real, que todo lo demás no es más que un apunte de la imaginación. Cómo avanzar a tientas por los recuerdos sin ser conscientes de que lo que intentamos comprender quizás no sea lo vivido sino lo imaginado. Cada momento se transfigura en otro. Lo que se toca desaparece de golpe, y nos quedamos a un lado, como exiliados en un paisaje que sólo es nuestro un instante.

     

     

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