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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 07
    Marzo
    2013

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    Comunicar a los demás lo que pensamos

    Quizás sea algo tarde. Apresuro el paso. Empiezo a correr a pesar de que desde hace tiempo sepa que correr es uno de mis límites. Así que ando lo más rápido que puedo. Al llegar al centro de la ciudad me topo de bruces con una pequeña manifestación. Recuerdo el famoso cuadro de Genovés: los manifestantes, muy serios, andando con decisión. A veces el arte sirve para idealizar la realidad, lo cual no es bueno ni malo, porque al fin y al cabo el arte aspira, en parte, a ennoblecer el espíritu. Los manifestantes conversan como si esta protesta fuera la causa de que al menos de vez en cuando haya que comunicar a los demás lo que pensamos. La ciudad parece casi acogedora. Se manifiesta su esencia de ágora, y participamos de ella: compartimos el mismo espacio, conversamos los unos con los otros, expresamos nuestras aspiraciones concretas. El individuo, en sociedad, se convierte en persona humana, y la ciudad es el espacio de la reconciliación, allí donde se concentra la vida de todos con todos. Se produce algún grito ofensivo contra los políticos, pero procede de un círculo muy pequeño: no hay violencia, sólo palabras y conversaciones de ciudadanos que van a la búsqueda de una vida digna. ¿Quizás idealizo este momento? En una esquina veo un carrito lleno de ropa y de enseres diversos. Y a unos metros un hombre de chaqueta raída y ojos agotados de tanto mirar sin recibir respuesta. Me doy cuenta de que el desaliño de su barba me iguala a él, como si hubiera encontrado a un ser humano que podría ser yo, al otro lado del espejo.

     

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