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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 14
    Febrero
    2016

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    Ciutat

    Como si empezáramos a entender algo

    En la sala de espera de la clínica no hay nadie que se encuentre en estado lastimoso: jóvenes con ligeras contusiones acompañados de sus padres, algún bebé con fiebre. Mi madre se ha caído, así que por precaución hemos decidido asegurarnos de que no sea nada importante. Tengo la sensación de que las visitas a urgencias por golpes y contusiones son las más frecuentes.Traumatología se lleva la palma.

    Más de la mitad de las personas que están sentadas esperando a que les llamen está con su teléfono móvil en la mano. Un padre y su hija se hacen autorretratos continuamente, y después los miran con alborozo. Repiten una y otra vez y parecen divertirse cada vez más al mirar sus fotografías. A su lado, unos padres y su hija adolescente se ríen también. Al cabo de un rato de estar juntos, es como si todos nos conociésemos desde mucho antes.

    Una enfermera joven va llamando a los que están a nuestro alrededor. Vamos viendo cómo se levantan y enfilan la puerta de entrada a la sala de radiografías. Al cabo de un rato les llaman de nuevo para que les atienda el doctor, y enseguida vuelven de nuevo a la sala de espera y nos saludan con un gesto de complicidad antes de dirigirse a la salida. Nosotros seremos los últimos en ser atendidos, pero no nos impacientamos, porque es una hora adecuada para no tener prisa. Aún hace sol, aunque débil, y la lluvia prometida no llega ni por asomo.

    Los adolescentes -una chica con un brazo en cabestrillo, un chico con un vendaje en la pierna, una joven con un dedo lastimado- van con sus padres, esa protección gozosa que ya no volverán a tener de mayores y que ahora reciben sin apenas darse cuenta de la emoción que les va a provocar su recuerdo. Los observo con esa nostalgia persuasiva que nos invade cuando la madurez es el centro de nuestra mirada, ese observatorio desde el que empezamos a ver la vida como si empezáramos a entender algo.

    Como si empezáramos a entender algo.

     

    zona donde les atiende el médico. Al cabo de un rato salen

     

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