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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 22
    Enero
    2013

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    Como si aún pudiésemos aspirar a ser dichosos

    En el campo hay siempre signos de celebración de la vida. Los árboles, las piedras, las nubes: todo es absorbido por nuestra capacidad de saborear lo que el mundo nos ofrece. La mirada nos hace gozar de las imágenes más inesperadas, y en cada gesto nos podemos acercar a algo que no habíamos visto aún y que nos ilumina. El tronco de un almendro puede ser una bella escultura. En su superficie barroca hay signos de una exigencia que abruma: nos obliga a saber lo que hace falta para sobrevivir. Y luego, en un cañaveral, todo cambia: es la ligereza lo que nos atrae, el sonido de la brisa entre los tallos segmentados. Me nutro de los contrastes para poder vivir atento a todo. La tierra parece que está siempre a la espera de algo. Veo la humildad de unas habas, con su flor que se distingue a varios metros de distancia por su mancha de color negro, que es una pequeña mariposa moteada, y a su lado unos guisantes, que están ahí, justo a su lado, porque no pueden existir los unos sin las otras. Y al continuar por el camino me acojo a la posibilidad de sentarme un rato sobre una pared, dejándome llevar por la sensación de silencio, que no es tal silencio, porque siempre hay sonidos que se entrelazan en la lejanía. Un rebaño de ovejas que disfrutan del abundante pasto de estos días, un perro que ladra como si anunciara algo, y de repente el vuelo casi rasante de unos gorriones. Aquí no busco nada, tan sólo avanzo por un camino que no me lleva a ninguna parte, salvo a verdades muy simples. Se anuncian lluvias, pero las nubes cruzan el cielo empujadas por el viento, y su destino es el cumplimiento de un viaje interminable, o quizás algún valle entre montañas. La ciudad, a lo lejos, parece que existe tan sólo en la memoria, en el refugio panteísta de la naturaleza, entre árboles y nubes y troncos de almendro que expresan a la vez pureza y dureza, alegría sin dinero. Hoy aún no he leído el periódico, pero sé que debo volver enseguida a la ciudad,. No debo escabullirme de lo que me acecha, inevitablemente.

    Motivo: Paseo por Ses Clotes

     

     

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