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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 16
    Junio
    2013

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    Ciudadano de Ciutat // Turista de Palma

    A veces tengo la sensación de que esta ciudad son varias ciudades y no una ciudad, un lugar sin coherencia interna y sin una clara ligazón entre sus partes. Parece muy difícil relacionar estas partes porque son capas de naturaleza diferente que colocadas una encima de la otra no nos muestran la verdadera ciudad, como ocurre con la presentación de ciertas estructuras, que dispuestas en capas, según la funcionalidad de cada una de ellas, nos muestran una idea de conjunto y nos permiten entender la armonía de la totalidad como una unidad. Palma y Ciutat son dos capas disjuntas en las que es imposible encontrar puntos de contacto, y en el supuesto de que los haya son engranajes que chirrían como si formaran parte de un mecanismo absurdo que necesita ser revisado pieza por pieza para que deje de chirriar. Ciutat es mi ciudad, un lugar en el que se me ofrecen lugares en los que me considero ciudadano porque aún puedo disfrutar de algunas de las cualidades que yo considero que son propias de una ciudad: una cierta idea de vida en común, un cierto aire de cambio que forma parte de la evolución de las comunidades modernas, que buscan su futuro sin olvidar en ningún momento que proceden de un pasado que fue su origen. En Ciutat hay algunas bibliotecas, una modesta actividad teatral, algunos centros culturales, unos cuantos comercios verdaderos, gente agradable que se reúne (aunque casi clandestinamente) para asistir a un concierto o para conversar un rato. Pero en otra capa hay otra ciudad, Palma, que algunos políticos quieren que sea la capital turística de la zona mediterránea pero que no puede llegar a serlo de ninguna de las maneras porque los que querrían que lo fuera no hacen nada para que lo llegue a ser. En esta otra capa de la ciudad llamada Palma no se atiende como se debería atender a los turistas y no se cuidan debidamente la comida, las visitas a los lugares más conocidos, la información, y ni tan siquiera se miman detalles que son básicos en una ciudad que quiere ser un modelo de ciudad turística: la simpatía, la limpieza de las calles, pequeños gestos que siempre son de agradecer y que aquí brillan por su ausencia. La calidad no existe, sencillamente no existe, en céntricos bares o restaurantes que cobran en demasía, y en los que no es infrecuente observar a atónitos turistas protestando, turistas que de regreso en su país no hablarán bien de Palma, sino todo lo contrario, por lo que la capitalidad turística de Palma quedará en entredicho no sólo en el presente, lo que ya es de por sí discutible, sino en el futuro. Y es que esos turistas apenas pueden entrever la ciudad que conserva la verdad de lo que fue antes esta ciudad, es decir: Ciutat, porque apenas tienen acceso a ella. Muchísimos turistas llegaban ayer al aeropuerto, y me pregunto qué ciudad van a observar con atención, aunque quizás no vienen dispuestos a observar ninguna ciudad. Quién sabe, casi sería preferible que sólo buscaran sol y playa, porque aquí el sol y la playa no suelen fallar, aunque esto es ya otro asunto. 

     

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