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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 14
    Febrero
    2013

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    Cenizas luminosas

    Entro en la clínica a visitar a mi amigo. Atravieso pasillos que recuerdo muy bien, y me cruzo con personas cuyas facciones me resultan familiares. Cuando entro en la habitación parece que hay algo que debo entender y que sólo puedo atisbar con la ayuda de nuestra experiencia compartida: la vida es una mezcla esplendorosa, pero cáustica, de dolor y de alegría. Hablamos. Desde la habitación se ve el exterior, algunas plantas y algunos arbustos que dan al silencio del entorno un color de realidad que complementa este rumor de irrealidad que flota en las clínicas cuando visitamos a alguien que queremos. Hay una leve recompensa en la solidaridad con el dolor de los otros, pero ni tan siquiera el dolor de las personas más queridas es inteligible del todo, porque no podemos medirlo, ni imaginarlo. Mi amigo está sereno y confiado, y espera salir mañana. ¡Me alegra tanto saberlo! De regreso, por los pasillos, me cruzo de nuevo con otras caras conocidas, y en cada una de ellas hay algo de mí mismo, o por lo menos de aquel que estuvo aquí hace algunos años, confuso y desorientado. Llego a casa y es casi de noche, y el cielo es de un azul metálico que sobre el perfil de las montañas se convierte en cenizas luminosas, como si el sol aún alumbrara por detrás. La claridad de la bóveda celeste procede de la luna, un cuarto creciente en sus inicios, media tajada finísima que ocupa la parte inferior de la circunferencia, en leve giro hacia la derecha, como si quisiera ocupar el cuarto cuadrante. Vuelvo al cabo de un rato, y compruebo que la luna se ha movido hacia el norte, y que el oscurecimiento va a llegar de golpe, cuando desaparezca de la parte del cielo que soy capaz de ver. A las nueve y media Júpiter parece un faro muy útil, pero es una ilusión inocente, ya que el cielo sobrecoge por su presencia sobre el mundo y sobre cada uno de nosotros, individualmente.

     

     

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