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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 26
    Diciembre
    2012

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    Al bajar con la bolsa de basura

    Casi todos los bares están cerrados. La mañana del día de Navidad es un remanso de indiferencia, y la huella más significativa de la noche anterior es que los contenedores de basura empiezan a llenarse. Tomamos café en una cafetería de Portals, que se ha convertido por unas horas en un refugio para todos los madrugadores. No hay periódico, y ya añoro las hojas de papel doblado, aunque sólo hayan transcurrido 24 horas; las añoro, y ya pienso en el día en que sólo habrá noticias digitales, que no suelen indagar lo que debieran en las consecuencias de los hechos. La información abundante suele ser un producto sin apenas contenido. Todo es desechable, y las formas vacías se convierten en una perorata que acaba llenando los contenedores del olvido. La poca independencia de juicio que últimamente cualquiera ha podido detectar en casi todos los medios de comunicación es directamente proporcional al aumento del volumen de la supuesta información. Por supuesto el error está en considerar que es información lo que no lo es. Muchos datos no equivalen a mucha información. El día transcurre con rapidez, quizás como si todo estuviera previsto de antemano. Cuando por la noche bajo a la calle, tengo la sensación de que algo me acecha, de que mi bolsa de basura me delata. No sé si conseguiré introducirla en el contenedor. Cada año ocurre lo mismo el día de Navidad: el contenedor rebosa, y a sus pies hay diez o doce bolsas y un montón de cartones. Ya he llegado. Levanto la tapa como puedo, y consigo a duras penas colocar mi bolsa empujándola hasta el fondo, en donde hay un hueco que se ajusta a las predicciones estadísticas: la mayoría de las bolsas han sido dejadas aplicando el menor esfuerzo posible. Es descorazonador que las huellas de la Nochebuena en la ciudad sean sobre todo basura. Pero lo despiadado es la forma de acercarnos a este curioso ritual de los excesos: lo que tiramos con desdén se puede convertir en una bala rebotada, si no tomamos las medidas convenientes. Las exigencias de la razón son a menudo anuladas por la necesidad imperiosa de comportarnos según las costumbres de la sociedad de consumo, que nos gobierna de una manera muy eficaz, insistentemente.

     

    Motivo: Exceso de basura en los contenedores, en el día de Navidad.

     

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