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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 06
    Febrero
    2013

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    'Todo pasa y todo queda'

    La ciudad que cada uno interioriza no es sólo la que observa todos los días, sino la superposición de imágenes del inmediato pasado que nos acompañan para persuadirnos de que todo lo que vemos se yuxtapone a lo que hemos guardado en la memoria. Paso por delante de una cafetería de La Rambla y no veo la cafetería de ahora sino la que había antes, la cafetería Roma, hace más de cuarenta años, en la que cada día a las diez y media, durante el curso escolar, don Alejandro Onsalo y don Antonio Font conversaban de matemáticas y filosofía mientras tomaban café. Todavía los veo, cruzando la calle, con aquel porte distinguido de personas cultas y civilizadas: el señor Onsalo, tan serio y elegante, con su meditada manera de dirigirse a nosotros en el aula; y el señor Font, algo mayor, con su andar vacilante y su mirada irónica y comprensiva. Nunca me he olvidado de ellos, porque en su estar a mi lado, en la adolescencia, me inculcaron no sólo conocimiento sino conciencia de ciudadano. Todo pasa, pero todo queda, según versos de don Antonio Machado, que rememoré hace unos meses en el aula del Instituto de Baeza en la que enseñaba francés. Camino por Ciutat y todo lo que aparece forma parte de una pequeña historia personal que se nutre de muchas pequeñas historias que se van entrelazando unas con otras y que tienen en común no sólo las pérdidas determinadas por el fluir natural de la vida, sino otras más recientes, como la de mi amigo Rafael. Grupos de estudiantes cruzan por la mañana los pasos de peatones de las Avenidas hacia los centros escolares, con su juventud a cuestas, y uno desea que aprendan y aprendan todo lo que les sea posible para poder enfrentarse a lo que les espera en este país nuestro que anda más perdido que nunca. Si miran hacia el cauce de Sa Riera y ven que Ciutat no tiene río, quizás se pregunten, pero no ahora, sino más adelante, de mayores, como yo, si esta carencia no será un lastre sentimental, porque el mar es algo que nubla la vista, con su inmensidad ilusoriamente bella, y sin embargo las aguas de un río ayudan a interpretar la experiencia, con su correr temporal que siempre avanza y nunca retrocede, ininterrumpidamente

     

     

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