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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 28
    Diciembre
    2012

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    'Lugar de encuentro'

    Amar una sola ciudad es muy triste. Dejarse arrastrar por la costumbre, por la intransigencia de la rutina de lo conocido, equivale a anegarse lentamente en un pequeño círculo compacto. Sin embargo, si amamos varias ciudades, el sabor de las diferencias nos inunda el espíritu y agita la conciencia con sus gracias contradictorias. Hace más de treinta años, la llegada a San Sebastián me hizo sentir viajero y soñador, y gocé de la sensación de llegar en tren a una ciudad desconocida, que cuando se es muy joven equivale a saborear la ilusión de que alguien nos espera. Faltan unos minutos, y a través de la ventanilla se atisba un paisaje urbano que no es del todo ajeno a algunas imágenes reales o imaginarias que guarda la memoria. Revivo aquella llegada gracias a un mensaje de Josema, que en unas pocas palabras me lo dice todo: Donostia aparece de golpe con su aroma preciso, con su calle de San Bartolomé y la casa de Paco Simón, en cuyo salón hablábamos de Pérez Galdós, de pescado del Cantábrico, de la calidez de la vida. Una brisa vivaz y alegre me trae retazos de entonces, refrescada por el Urumea y amplificada en el Peine de los Vientos, como si el Mediterráneo y el Cantábrico fuesen mares complementarios. Qué hermosa me ha parecido siempre la escultura de Eduardo Chillida en La Rambla,  cuyo nombre, 'Lugar de encuentro', la convierte en símbolo, más allá de su volumen de hormigón, que se deshace en formas livianas que de pronto levantan el vuelo hacia Donostia. Un encuentro que brota de la disposición de los dedos de una mano, de una firmeza de carácter que se origina en la necesidad de unir lo que está alejado y que forma parte libremente de nuestra intimidad, como un consuelo.

     

    Motivo: Lugar de encuentro, de Eduardo Chillida

     

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