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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 28
    Agosto
    2013

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    Verano del sesenta y tantos

    No estaba todavía el Meliá. Un par de balnearios aún en la siempre concurridísima playa… Y el restaurante Rompeolas. La ciudad era una tómbola de luz y de color con el cajón sorpresa de cada noche. Un amplio cartel de cervezas El Neblí en el Cocó. Unos coches de choque y música. Por ejemplo, Jardín de rosas, cantada por Lynn Anderson.

    La estrecha calle Madrid y la plaza del Topete con una fuentecilla en medio. Una habitación alquilada… Así transcurrían las vacaciones en los 60. Maruja y Paquita, las dos hermanas de la casa junto a Vicentín, el niño único de la primera. Hoy, Vicente tiene hijos. El pequeño bar de Ismael en la misma calle, la tienda de ultramarinos y la pescadería con su fresco emperador.

    La vieja ermita de la Virgen del Socorro, demolida posteriormente, y casas bajas antes de las altas casas que invadieron el lugar. Cine de verano en la calle Gravina, la terraza Rex, o en la plaza de toros. Dos películas, bocatas y las cervezas del hombre del cubo con hielo. Siete pesetas, silla en la arena, y tres en las gradas del coso.

    El parque romántico del Paseíto de Ramiro, una antigua escuela en el lugar donde se sitúa el edificio de la biblioteca, o la Explanada, con el suelo tricolor muy brillante, y los  automóviles cuando aún circulaban paralelamente a la carretera del puerto. El hotel Palas, situado en lo que ahora es la Cámara de Comercio, y unos cochecitos infantiles en Canalejas.

    El Club de Regatas, espacio en el que actualmente vemos un bar, redes de pescadores y barquitas hasta lo que era el Varadero, la zona fantasma del actual Panoramis. Tranvías, los urinarios de la plaza de las palomas, mucho antes de la redada… La plaza de Calvo Sotelo exactamente. En fin. Alicante sigue en pie. Pero aquel verano del sesenta y tantos se marchó aunque continúa vivo en un rincón de nuestra memoria.      

     

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