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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 04
    Enero
    2012

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    Subir la cuesta y no morir en el intento

    Subo la cuesta de Enero a pie porque me acabo de quedar sin gasolina. Está muy empinada y es preciso esforzarse mucho para subirla, no quedarse atascado y no morir en el intento. No soy el único. Otros, eso sí, la suben sin estornudar y sin apearse. Para ese tipo de sujetos no hay cuesta. El camino está recto, no tiene curvas peligrosas y circulan placenteramente. Atropellan a los transeúntes despistados, sacan la lengua y se burlan.

    Hay que esquivar esas embestidas o los agravios en defensa propia y si uno pretende sobrevivir. Mejor aún, vivir dignamente, que no es lo mismo. Tras la cuesta de Enero, me parece que aparecerán las de Febrero, Marzo... Demasiadas cuestas. Poco aliento para subirlas y poder seguir en órbita. Subo la cuesta y las tiendas ponen rebajas en sus feroces escaparates. Unos compran algo y más de uno no compra.

    Algunos ociosos compran compulsivamente con la intención de sofocar el incendio que les abrasa. Pero el ardor sigue con vehemencia. Los desahogados tiran la casa por la ventana aunque la casa no la pierden nunca. Nadan, no se ahogan y guardan las vestiduras. El piso lo pierden los de siempre. Los infortunados de toda la vida. Aquellos que suben las cuestas a pie porque se quedan sin carburante por el camino.

    Una ruta cada vez más empinada y resbalosa. Llena de piedras, trabas, amenazas, ofensas, frenos y retrocesos que nos sitúan al borde de un ataque nervioso. O del abismo.

     

     

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