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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 16
    Diciembre
    2011

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    Seis hombres y tres mujeres casi sin piedad

    Imaginen. Los componentes del jurado popular, tras la finalización del oportuno juicio y después de algún que otro bostezo, se reúnen para deliberar, sacar conclusiones, contar chistes y exponer su veredicto. ¿Culpables? ¿Inocentes? Hay que examinar las pruebas con lupa, apunten hacia una u otra dirección, y no dejarse engañar por ningún timador que estafe con el timo de la estampita. Podrían tener alguna duda razonable sobre la culpabilidad o no de los imputados y deben analizarse concienzudamente y con rayos X todos los factores. 

    Entre los variopintos miembros del jurado puede haber individuos de distinto talante y distinta condición. Gente más o menos impresionada o presionada por la responsabilidad a ejercer... Algún sujeto tímido sin personalidad definida tal vez y con cambios constantes de color o de chaqueta, o el típico hombre cabezón con malas pulgas, garrapatas y habituado a imponer sus aullidos a cualquier precio. 

    Además, el tipo analítico de buena posición subido encima de una mesa y con ciertos aires latentes de general de artillería. El hombre gris y con cremallera en la boca, un perrillo dócil junto a otro que no digiere al grosero de guardia. Pueden existir algún impulsivo y fanfarrón con ganas de salir corriendo para ver el fútbol, alguna persona mayor que tuvo ideales y que hoy sólo tiene la botella de oxigeno de sus recuerdos...  

    O quien pretende ver la otra cara de la moneda creyendo firmemente en la justicia e intentando luchar siempre con una, dos o tres espadas para conseguir que se cumpla. Quizás alguien amargado y autoritario en un sentido u otro, alguno que odia abiertamente los malos tratos, que él mismo padeció, y dispuesto a dialogar y a obtener acuerdos justos. ¿Algún publicista ingenioso que ve a los seres humanos como números, estadísticas y porcentajes y que se deja arrastrar por la epidermis de las cosas?...     

    En medio, los imputados. Sonrientes o desafiantes pero con el bochorno y el canguis a cuestas. Naturalmente, la actitud del jurado debe ser racional y objetiva. Nada de zapateos, cánticos ni griterios. ¿Hubo dádivas y sobornos a funcionarios y autoridades públicas para obtener ventajas y beneficios por parte de determinadas empresas golfas o fantasma relacionadas con la supuesta red de corrupción? El asunto tiene escuchas, bigotes, un par de huevos fritos, correas, ogros de papel, sastrecillos valientes con agujas y banderillas afiladas... Agítese todo en la coctelera y sírvase bien caldeado. 

    Ya lo ven. Don Vito Corleone, el padrino de la criatura, y sus presuntos secuaces. La punta del iceberg simplemente. Pero el esperpéntico culebrón nacional de madame Gürtel promete muchas más entregas con su variedad de ramificaciones llenas de polvo y lodo. Presuntamente, claro.        

     

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