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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 06
    Noviembre
    2011

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    Los ricos nunca lloran

    Los pobres deben votar habitualmente a quienes representan a los ricos. Ellos nos dan de comer gracias a su enorme bondad y nosotros debemos ser agradecidos inclinándonos ante su presencia, besando por donde pasan y moviendo la cola para que estén felices. Les encantan las reverencias y tú recibes a cambio una sabrosa golosina. Por eso los pobres deben votar habitualmente a quienes representan a los ricos.

    Hay que otorgarles nuestra confianza para que nos protejan y nos saquen a pasear a la calle con una correa en el cuello. Qué sería de los pobretones si no tuviéramos adinerados que se preocuparan de nuestras miserables vidas... Merecen, por supuesto, lo mejor. Que se les obedezca en todo, les rindamos pleitesía y nos humillemos delante de su reluciente riqueza. En fin. Los pobres deben votar habitualmente a quienes representan a los ricos.

    Todo sea por esas almas caritativas de las clases pudientes. Son muy listos y los pobrecitos somos más bien tontos. Es obligatorio, por tanto, hacer lo que quieran. Trabajar todo el santo día sin pedirles nada a cambio si es preciso. No podemos abusar de estas honorables personas por la gracia de Dios. Hay que ser falderos, serviles y no pueden arruinarse por nuestra culpa. Los humildes no podríamos estar sin un dueño que vele por nosotros cada día aunque nos estrangule. 

    No tendríamos jaulas en las que roncar ni platos de pienso que llevarnos a la boca. Los amos siempre tienen razón y no hay que llevarles jamás la contraria, no sea que sufran un terrible disgusto. Gracias a su generosidad no llevamos las nalgas al aire, podemos ver fútbol por televisión u otros desperdicios, tomar chatos de tintorro y sardinas mientras nos contamos algunos chistes verdes o de color de rosa... 

    Por eso los pobres deben votar habitualmente a quienes representan a los ricos. En ellos está la solución. Sigamos moviendo la cola, pues, para que disfruten y nos regalen pan, circo, charangas y cutres panderetas.       

     

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