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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 17
    Octubre
    2013

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    La vida en rosa... o en B

    “En mí cantan la voz de muchos”, dijo la diva francesa Edith Piaf refiriéndose a los marginados, las prostitutas, los pobres y desterrados de la felicidad. El amor como compromiso pese al dolor y a la miseria. Se cumple ahora el 50 aniversario de la desaparición de la intérprete de La vie en rose. La vida en rosa, por cierto, es siempre para algunos.

    Quieren convencernos de que la situación mejora y de que se trabaja con el fin de superar seriamente la crisis. Lo importante es que la gente empeora sin vías serias de solución. ¿Acceso a los mercados internacionales? ¿Hay confianza en nuestra economía? “Profundas reformas y una estricta política presupuestaria conllevan que se vaya hacia arriba”, explica el presidente del tinglado. En caída libre se sitúan millones de personas en situación de paro y pobreza. Otros muchos transitan por la cuerda floja y no ven mejor camino.

    Las bondades de la flexibilización laboral marcan el rumbo oscuro de los trabajadores. Y eso que, según el individuo que nos controla, se pretende combatir la inaceptable tasa de desempleo y mejorar la calidad de vida de la población. Ya ven. Los sacrificios se distribuyen de “forma justa” y se plantean con el fin de recuperar la seguridad económica. 

    El déficit se reduce, se recapitalizó a los bancos arruinados y las medidas radicales “han valido la pena”. Es obvia, incluyendo a los pensionistas, la satisfacción ciudadana por las espléndidas soluciones. El 'éxito' presente y futuro, si alguien no da un golpe de timón, va a ser extraordinario.  El jefe de la tropa condena la corrupción e incluso la combate con un plan nacional para fortalecer la democracia. El cinismo y el ridículo no pueden ser más antológicos.

    Tiene razón el jefe del Ejecutivo: “Aún queda mucho por hacer”. Enviarles a hacer gárgaras, por ejemplo, y ofrecer alternativas a los ciudadanos. Si el Gobierno heredó deudas inaceptables, peor va a ser la herencia que otros probablemente reciban. La justicia social, la libertad, la dignidad de quienes tienen menos posibilidades y el no dejar a nadie en la cuneta tienen que convertirse en algo tangible. La sociedad no admite simplemente los buenos propósitos.

    La vida en rosa, repito, es la vida en B del clan y la de los que más tienen a costa de los que tienen menos o no tienen nada. Los parados son los defraudadores a juicio de este Gobierno “transparente”. Bien está que las fuerzas políticas de la oposición unan lazos para derogar la ley educativa en la próxima legislatura. Y tantas otras cuestiones que serian necesarias. Triste es el juego de armar y desarmar, aunque a veces es imprescindible si se quiere romper el pesimismo social.  

    El chistoso Cristobalito, tras asegurar que “los sueldos en España no bajan, sino que suben moderadamente”, reconoce ahora que han bajado y pide perdón. Sólo en la clase trabajadora recaen los grandes esfuerzos. De ahí que el Consejo de Europa admita que los recortes en sanidad, educación y políticas sociales han conducido al preocupante incremento de la pobreza de las familias españolas. O sea, que los derechos humanos se diluyen.

    Niños, jóvenes, mayores y discapacitados sufren las consecuencias. La igualdad de oportunidades está seriamente dañada. El respeto al pluralismo y a los valores de la democracia se evapora cada día. Sobran razones para gritar con este paisaje y es imprescindible contrarrestar tantos abusos entre todos.

    Se necesitan aires renovados y limpios, y la ciudadanía requiere un balón de oxígeno y una nueva dirección con la que sea posible una auténtica salida social a la crisis. Si no una vida de color de rosa, sí al menos una realidad con horizontes y algunas luces. Éste el 'fantástico' momento que vivimos. Sólo para los que quieren seguir poniéndose las botas y los botines. Los golfos de cinco estrellas. Claro.       

     

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